17 ago 2025

 


LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: JORDI HORTELANO

 

Hoy inauguramos la sección «La voz detrás de la pluma». Y para ello nos acompaña Jordi Hortelano, poeta, escritor y amigo. Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.

 

¿Qué te inspiró a convertirte en escritor?

Existen varios puntos de inflexión en mi vida hasta llegar a ello, pero la semilla de la idea es la lectura de «Cien años de soledad», de Gabriel García Márquez. Descubrí en esa novela que se podía explicar el mundo escribiendo. Hallé infinitas posibilidades en esa disciplina de hacer lo que uno quiere y comprendí la eternidad de la obra escrita. Tras leer ese libro sentí por primera vez el cosquilleo de querer ser escritor.

 

Muchos años después hubo un detonante. Mi familia me regaló para el día del libro de 2015 un relato mío editado por ellos. Verlo convertido en libro fue el empujón definitivo.

 

¿Cómo nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una escena?

De diferentes maneras. De una frase, de un título, de un concepto. Una luz sobre un charco, hojas secas movidas por el viento, una mirada triste de un muchacho en el autobús, un sonido... Cualquier elemento puede inspirarme una historia. En la mayoría de las ocasiones son las historias las que vienen a buscarme.

 

¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?

La creación de la historia es lo que más disfruto, porque la voy conociendo a medida que la escribo. Disfruto mucho también de la revisión de la obra y la corrección. Es como buscarle ropa a un hijo para un evento importante.

 

Lo que menos me gusta es cuando todo termina y has de presentar tu obra al público. Existe un vértigo muy intenso. A pesar de tener lectores sigue existiendo ese miedo a que no le guste a nadie lo que has hecho.

 

¿Cómo manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?

Afortunadamente nunca me ha pasado. Tengo una gran capacidad creativa, bueno o malo, nunca me ha costado escribir desde cero. Aun así conozco métodos que siempre recomiendo y que guardo por si me pasa algún día. El antídoto más eficaz es escribir cualquier cosa. La lista de la compra, opiniones sobre la vida, la descripción del lugar en el que trabajas, tu día, etc... se adquiere una inercia. Es como empezar a correr cuando no te apetece, o ir al gimnasio sin ninguna gana. Una vez te activas todo fluye.

 

Otro de los métodos que recomiendo cuando se está escribiendo una novela y no conoces cómo continuará es el que usó Ernest Hemingway en «París era una fiesta». Consiste en dejar a medias un capítulo, cortarlo a media explicación. De ese modo cuando retomas la narración sigues con algo que ya estabas escribiendo y no has de empezar de cero. Tiene que ver con la inercia de la que he hablado. Lo importante es ponerte en marcha aunque no te acompañen las ganas, el resto va viniendo solo.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?

No he dejado de enfrentarme a retos desde que empecé. Lo considero imprescindible para crecer como escritor. Desde escribir géneros de los que nunca me creí capaz, hasta aceptar el desafío de escribir una novela de humor.

 

De todos modos creo que no hay mayor reto para un escritor que el de mostrar sus letras a desconocidos. Publicar ya es un reto insuperable. Es como salir desnudo a la calle.

 

¿Qué libro o autor ha influido más en tu estilo literario?

Gabriel García Márquez y en especial su novela «Cien años de soledad».

 

¿Cómo fue la experiencia de publicar tu primer libro?

Como la de una primera cita con alguien que te gusta mucho. No sabes si ponerte una sonrisa o lágrimas en los ojos. Nervios, ilusión, miedo, orgullo... Convives con mil sensaciones a la vez.

 

¿Hay algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?

Ya he escrito en todos los géneros que conozco. Forma parte de mi intención de aprender y seguir creciendo. El hecho de escribir relatos me proporciona esa oportunidad. Incluso en poesía he escrito en varios géneros. Creo que para reforzar tu identidad necesitas ponerte distintos trajes. En todos los lugares hay elementos que te enriquecen. 

 

Aunque parafraseando a Víctor del Árbol, el género que hemos de buscar es el nuestro propio. En este caso el género Jordi Hortelano. Mis lectores pueden atestiguar que soy más de novela híbrida y uso varios géneros en una misma novela. La utilidad de los géneros es ideal para clasificar los libros en una librería o ubicarlos en las estanterías. Creo que escribir un único género limita el número de lectores, además.

 

¿Tienes algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?

No. Escribir en la mayoría de los casos en lo que a mí respecta, es un acto espontáneo. Por tanto me he acostumbrado a escribir en la cola de la carnicería, esperando el transporte público o en una cafetería en la que he quedado para desayunar. He escrito incluso de pie, apoyado en una pared de la calle. El hecho de escribir con el móvil me permite hacerlo en cualquier momento y en cualquier posición.

 

Como preferencia me quedo, sin duda, con la de escribir en mi habitación y en absoluto silencio.

 

¿Hay alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?

Más como lector que como escritor. No me gusta doblar los libros, ni ponerlos boca abajo, ni llevarlos al baño, ni escribir en ellos cualquier cosa que no sea una dedicatoria. No doblo a las personas, no las pongo haciendo el pino; si se pone un libro al revés, los personajes se marean y hasta pueden sufrir lesiones; no voy al baño con nadie y no les voy escribiendo anotaciones, ni subrayo en la piel de nadie.

 

Ah, como escritor sí que tengo una manera de hacer las cosas. Jamás publico un libro sin haberlo trabajado todo lo posible antes. Varias revisiones, corrección ortotipográfica y de estilo innegociable y cuidado de la edición.

 

Tampoco publico una novela al año. Primero me parece imposible escribirla y que pase por todos los procesos necesarios en tan poco tiempo. Y después por respeto a la anterior. Prefiero que la novela disfrute de su protagonismo durante un tiempo y yo verla disfrutar. Es como celebrar dos matrimonios en la misma iglesia y que entren los novios siguientes en mitad de la ceremonia.

 

¿Eres más de escribir de día o de noche?

De noche es mejor. No hay ruido. No existe el mundo y lo puedes construir con más facilidad.

 

¿Eres disciplinado o caótico al trabajar?

Ni una cosa, ni la otra. Sin disciplina no se puede ejercer un oficio con resultados óptimos. Escribir a diario forma parte de una disciplina autoimpuesta, aunque, sin llegar al caos, soy algo anárquico a la hora de llevarlo a cabo.

 

¿Eres más lector o escritor?

Es una gran pregunta, mucho más importante de lo que parece, ya que me permite hacer una reivindicación y de paso desmontar una falsa aseveración que circula en este mundillo. Hay una frase que se repite hasta la saciedad: «hay más escritores que lectores».

No es cierta. No lo es por imposible. No es posible puesto que el escritor no deja de ser lector. ¿O acaso una vez eres escritor dejas de leer? ¿Por qué nos eliminan de esa ecuación? Los escritores no solo leemos nuestra obra en las diferentes revisiones. También leemos las de compañeros; en mi caso he prologado, he hecho sinopsis y he sido lector cero de libros de compañeros y para poder hacerlo he de leerlos antes.  Pero más allá de la participación seguimos leyendo clásicos y novedades. No es posible que haya más escritores que lectores.

 

En lo que respecta a la pregunta en concreto: soy más lector que escritor, puesto que soy escritor gracias a lo que leí antes de serlo y nunca he dejado de leer.

 

¿Qué crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?

Para mí no es tan importante la historia como la manera en la que está escrita. Las historias ya están todas explicadas, el ser humano lleva haciéndolo desde que empezó a comunicarse con el prójimo. Primero oralmente y después por escrito.

 

Me quedo con el escritor o escritora que me explique cualquier cosa de una manera distinta a como siempre se ha explicado. Ser escritor no es contar historias, para eso ya está mi abuela y el del quiosco de mi barrio, por ejemplo.

 

¿Qué esperas que tus lectores se lleven de tus libros?

Espero su emoción en cualquiera de las formas en que se presente. Ya sea en risa, llanto, sorpresa, tensión, asombro...

Escribo para secuestrar emociones, tal y como secuestraron las mías muchos libros que he leído.

 

¿Cuál es tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?

Exactamente no sé cuál es el más antiguo. Crecí rodeado de libros, mis padres eran docentes. Pero uno de los más antiguos es el de mi padre leyéndonos novelas de Agatha Christie a mi hermano y a mí cuando nos íbamos a dormir. Dormíamos en la misma habitación y entre ambas camas colocaba una silla y nos leía las pesquisas y deducciones de Hércules Poirot. Tuvo que poner un tiempo de lectura, porque yo no me dormía. Jajaja.

 

¿Cómo manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?

Parto de la base de que es imposible gustarle a todo el mundo. Ni siquiera los genios absolutos lo han logrado. No existe nada universal, hay incluso personas a las que no les gusta el chocolate.

 

Tanto los halagos como las críticas son opiniones. Yo analizo tanto unos como las otras y miro a ver si tienen que ver con mi obra, hay quien te critica sin haberte leído siquiera; si son constructivas o destructivas, existen los haters, o tontos de remate, que te odian porque se aburren y su vida no tiene solución; y sobre todo si están argumentadas de manera que a mí me haga aprender y mejorar. Hay quien dice que algo es malo, porque no le gusta personalmente, pero no expone los elementos que según su criterio hacen que la obra sea mala.

 

¿Quiénes son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?

Sobre todo mis lectores, en especial Isabel Bujardón Pérez. Mi fan número uno e incondicional desde mis primeros pasos. Entré en este mundo sin conocer nada, ni a nadie. Poco a poco fui ganando lectores y ellos son mi apoyo. El hecho de que alguien espere la próxima publicación de un libro tuyo es el mayor apoyo que existe.

 

¿Cuál es tu peor miedo como escritor?

No había pensado en ello, supongo que ninguno. Tal vez al principio los tuve, porque no sabes si lo que haces solo te gusta a ti.

 

Ahora existe el vértigo del que he hablado, no llega a miedo como tal, pero sí es una inquietud muy incómoda. Aunque si llegase a pasar que lo que escribo no le gustase a nadie, seguiría escribiendo como lo hacía antes. Sin publicar. Asumiría que no es lo mío y el miedo no se asume. Por tanto, no puedo decir que tenga miedo, como tal, a nada.

 

¿Alguna vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?

Dejar de escribir nunca. Dejar de mostrarme algunas veces.

Me hizo continuar el respeto a mis lectores fieles. Mientras estén seguiré mostrando mis letras.

 

¿Qué tipo de legado te gustaría dejar como autor?

Me gustaría dejar un legado. Si lo consigo, seguramente será por cosas que he hecho bien. ¿Cuáles? Ya lo dirá el tiempo, si ocurre.

 

¿Qué le dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?

Le diría un montón de cosas que no sabía. Le avisaría de las trampas que se va a encontrar por el camino. De los engaños del mundo editorial y, sobre todo, le diría lo que me dije cuando empecé: no pierdas nunca tu identidad como escritor.

 

Hay una frase de Oscar Wilde que me entusiasma: «Sé tú mismo. Los demás puestos ya están ocupados».

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por dónde empezar?

Supongo que te refieres a alguien que quiere publicar un libro. Porque si quiere empezar a escribir y no sabe por dónde empezar es mejor que no escriba. Jejeje. Bromas aparte, lo que le diría es que trabaje mucho en su obra. Que la cuide, la mime y la quiera. Luego que busque profesionales que la pongan guapa y que no caiga en la falsa creencia de que publicar con editorial es prestigio o la única manera de hacerlo. El 97,8% de las editoriales son un negocio para todo el mundo menos para el escritor.

 

De todo lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?

Es una pregunta muy, muy difícil de responder. Todos mis libros son míos, es como preguntarte a cuál de tus hijos quieres más. El primero porque siempre será el primero y los otros porque nacieron de ti también.

Mi primer libro, por ejemplo, es muy especial, porque la ilustración de la portada es de mi madre. Además de que con él empezó todo.

La primera novela, porque fue un desafío completado con bastante éxito.

Pero si tuviera que quedarme con alguna, a punta de pistola, elegiría «Mientras el tiempo descansa». No solo porque es una historia que vino a buscarme para que yo la explicase, sino también porque desde que apareció en mi mundo emocional siempre quise plasmarla sobre el papel. A ella y a Bentorgar, su personaje principal. Si existe una obra que me defina como escritor es esa.

 

Y para acabar. ¿Quién es realmente Jordi Hortelano?

Quién soy realmente no lo sé. Hoy soy uno y mañana seré otro, como todo el mundo.

Quién quiero ser sí que lo tengo claro. Un escritor de emociones. Un vehículo para emocionar.

 

Muchas gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder conocerte un poquito mejor.

Gracias a ti por la entrevista, las preguntas son magníficas, y por pensar en mí para inaugurarlas.

Un beso infinito.

 

Entrevista hecha por María R. Samón


0 comments:

Publicar un comentario

 

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Mi sello personal

Mi sello personal