LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: JORDI HORTELANO
Hoy inauguramos la sección «La
voz detrás de la pluma». Y para ello nos acompaña Jordi Hortelano, poeta, escritor y amigo. Bienvenido y gracias
por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritor?
Existen varios
puntos de inflexión en mi vida hasta llegar a ello, pero la semilla de la idea
es la lectura de «Cien años de soledad», de Gabriel García Márquez. Descubrí en
esa novela que se podía explicar el mundo escribiendo. Hallé infinitas
posibilidades en esa disciplina de hacer lo que uno quiere y comprendí la
eternidad de la obra escrita. Tras leer ese libro sentí por primera vez el
cosquilleo de querer ser escritor.
Muchos años
después hubo un detonante. Mi familia me regaló para el día del libro de 2015
un relato mío editado por ellos. Verlo convertido en libro fue el empujón
definitivo.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
De diferentes
maneras. De una frase, de un título, de un concepto. Una luz sobre un charco,
hojas secas movidas por el viento, una mirada triste de un muchacho en el
autobús, un sonido... Cualquier elemento puede inspirarme una historia. En la
mayoría de las ocasiones son las historias las que vienen a buscarme.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
La creación de
la historia es lo que más disfruto, porque la voy conociendo a medida que la
escribo. Disfruto mucho también de la revisión de la obra y la corrección. Es
como buscarle ropa a un hijo para un evento importante.
Lo que menos me
gusta es cuando todo termina y has de presentar tu obra al público. Existe un
vértigo muy intenso. A pesar de tener lectores sigue existiendo ese miedo a que
no le guste a nadie lo que has hecho.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Afortunadamente
nunca me ha pasado. Tengo una gran capacidad creativa, bueno o malo, nunca me
ha costado escribir desde cero. Aun así conozco métodos que siempre recomiendo
y que guardo por si me pasa algún día. El antídoto más eficaz es escribir
cualquier cosa. La lista de la compra, opiniones sobre la vida, la descripción
del lugar en el que trabajas, tu día, etc... se adquiere una inercia. Es como
empezar a correr cuando no te apetece, o ir al gimnasio sin ninguna gana. Una
vez te activas todo fluye.
Otro de los
métodos que recomiendo cuando se está escribiendo una novela y no conoces cómo
continuará es el que usó Ernest Hemingway en «París era una fiesta». Consiste
en dejar a medias un capítulo, cortarlo a media explicación. De ese modo cuando
retomas la narración sigues con algo que ya estabas escribiendo y no has de
empezar de cero. Tiene que ver con la inercia de la que he hablado. Lo
importante es ponerte en marcha aunque no te acompañen las ganas, el resto va
viniendo solo.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?
No he dejado de
enfrentarme a retos desde que empecé. Lo considero imprescindible para crecer
como escritor. Desde escribir géneros de los que nunca me creí capaz, hasta
aceptar el desafío de escribir una novela de humor.
De todos modos
creo que no hay mayor reto para un escritor que el de mostrar sus letras a
desconocidos. Publicar ya es un reto insuperable. Es como salir desnudo a la
calle.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
Gabriel García
Márquez y en especial su novela «Cien años de soledad».
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Como la de una
primera cita con alguien que te gusta mucho. No sabes si ponerte una sonrisa o
lágrimas en los ojos. Nervios, ilusión, miedo, orgullo... Convives con mil
sensaciones a la vez.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
Ya he escrito
en todos los géneros que conozco. Forma parte de mi intención de aprender y
seguir creciendo. El hecho de escribir relatos me proporciona esa oportunidad.
Incluso en poesía he escrito en varios géneros. Creo que para reforzar tu
identidad necesitas ponerte distintos trajes. En todos los lugares hay
elementos que te enriquecen.
Aunque
parafraseando a Víctor del Árbol, el género que hemos de buscar es el nuestro
propio. En este caso el género Jordi Hortelano. Mis lectores pueden atestiguar
que soy más de novela híbrida y uso varios géneros en una misma novela. La
utilidad de los géneros es ideal para clasificar los libros en una librería o
ubicarlos en las estanterías. Creo que escribir un único género limita el
número de lectores, además.
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
No. Escribir en la mayoría de los casos en lo que a mí
respecta, es un acto espontáneo. Por tanto me he acostumbrado a escribir en la
cola de la carnicería, esperando el transporte público o en una cafetería en la
que he quedado para desayunar. He escrito incluso de pie, apoyado en una pared de
la calle. El hecho de escribir con el móvil me permite hacerlo en cualquier
momento y en cualquier posición.
Como preferencia me quedo, sin duda, con la de escribir en
mi habitación y en absoluto silencio.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Más como lector que como escritor. No me gusta doblar los
libros, ni ponerlos boca abajo, ni llevarlos al baño, ni escribir en ellos
cualquier cosa que no sea una dedicatoria. No doblo a las personas, no las
pongo haciendo el pino; si se pone un libro al revés, los personajes se marean
y hasta pueden sufrir lesiones; no voy al baño con nadie y no les voy
escribiendo anotaciones, ni subrayo en la piel de nadie.
Ah, como escritor sí que tengo una manera de hacer las
cosas. Jamás publico un libro sin haberlo trabajado todo lo posible antes.
Varias revisiones, corrección ortotipográfica y de estilo innegociable y
cuidado de la edición.
Tampoco publico una novela al año. Primero me parece
imposible escribirla y que pase por todos los procesos necesarios en tan poco
tiempo. Y después por respeto a la anterior. Prefiero que la novela disfrute de
su protagonismo durante un tiempo y yo verla disfrutar. Es como celebrar dos
matrimonios en la misma iglesia y que entren los novios siguientes en mitad de
la ceremonia.
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
De noche es
mejor. No hay ruido. No existe el mundo y lo puedes construir con más
facilidad.
¿Eres
disciplinado o caótico al trabajar?
Ni una cosa, ni la otra. Sin disciplina no se puede ejercer
un oficio con resultados óptimos. Escribir a diario forma parte de una
disciplina autoimpuesta, aunque, sin llegar al caos, soy algo anárquico a la
hora de llevarlo a cabo.
¿Eres más
lector o escritor?
Es una gran
pregunta, mucho más importante de lo que parece, ya que me permite hacer una
reivindicación y de paso desmontar una falsa aseveración que circula en este
mundillo. Hay una frase que se repite hasta la saciedad: «hay más escritores
que lectores».
No es cierta.
No lo es por imposible. No es posible puesto que el escritor no deja de ser
lector. ¿O acaso una vez eres escritor dejas de leer? ¿Por qué nos eliminan de
esa ecuación? Los escritores no solo leemos nuestra obra en las diferentes
revisiones. También leemos las de compañeros; en mi caso he prologado, he hecho
sinopsis y he sido lector cero de libros de compañeros y para poder hacerlo he
de leerlos antes. Pero más allá de la
participación seguimos leyendo clásicos y novedades. No es posible que haya más
escritores que lectores.
En lo que
respecta a la pregunta en concreto: soy más lector que escritor, puesto que soy
escritor gracias a lo que leí antes de serlo y nunca he dejado de leer.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
Para mí no es
tan importante la historia como la manera en la que está escrita. Las historias
ya están todas explicadas, el ser humano lleva haciéndolo desde que empezó a
comunicarse con el prójimo. Primero oralmente y después por escrito.
Me quedo con el
escritor o escritora que me explique cualquier cosa de una manera distinta a
como siempre se ha explicado. Ser escritor no es contar historias, para eso ya
está mi abuela y el del quiosco de mi barrio, por ejemplo.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Espero su
emoción en cualquiera de las formas en que se presente. Ya sea en risa, llanto,
sorpresa, tensión, asombro...
Escribo para
secuestrar emociones, tal y como secuestraron las mías muchos libros que he
leído.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
Exactamente no
sé cuál es el más antiguo. Crecí rodeado de libros, mis padres eran docentes.
Pero uno de los más antiguos es el de mi padre leyéndonos novelas de Agatha
Christie a mi hermano y a mí cuando nos íbamos a dormir. Dormíamos en la misma
habitación y entre ambas camas colocaba una silla y nos leía las pesquisas y
deducciones de Hércules Poirot. Tuvo que poner un tiempo de lectura, porque yo
no me dormía. Jajaja.
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Parto de la
base de que es imposible gustarle a todo el mundo. Ni siquiera los genios
absolutos lo han logrado. No existe nada universal, hay incluso personas a las
que no les gusta el chocolate.
Tanto los
halagos como las críticas son opiniones. Yo analizo tanto unos como las otras y
miro a ver si tienen que ver con mi obra, hay quien te critica sin haberte
leído siquiera; si son constructivas o destructivas, existen los haters, o
tontos de remate, que te odian porque se aburren y su vida no tiene solución; y
sobre todo si están argumentadas de manera que a mí me haga aprender y mejorar.
Hay quien dice que algo es malo, porque no le gusta personalmente, pero no
expone los elementos que según su criterio hacen que la obra sea mala.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?
Sobre todo mis
lectores, en especial Isabel Bujardón Pérez. Mi fan número uno e incondicional
desde mis primeros pasos. Entré en este mundo sin conocer nada, ni a nadie.
Poco a poco fui ganando lectores y ellos son mi apoyo. El hecho de que alguien
espere la próxima publicación de un libro tuyo es el mayor apoyo que existe.
¿Cuál es
tu peor miedo como escritor?
No había
pensado en ello, supongo que ninguno. Tal vez al principio los tuve, porque no
sabes si lo que haces solo te gusta a ti.
Ahora existe el
vértigo del que he hablado, no llega a miedo como tal, pero sí es una inquietud
muy incómoda. Aunque si llegase a pasar que lo que escribo no le gustase a
nadie, seguiría escribiendo como lo hacía antes. Sin publicar. Asumiría que no
es lo mío y el miedo no se asume. Por tanto, no puedo decir que tenga miedo,
como tal, a nada.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
Dejar de
escribir nunca. Dejar de mostrarme algunas veces.
Me hizo
continuar el respeto a mis lectores fieles. Mientras estén seguiré mostrando
mis letras.
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autor?
Me gustaría
dejar un legado. Si lo consigo, seguramente será por cosas que he hecho bien.
¿Cuáles? Ya lo dirá el tiempo, si ocurre.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
Le diría un montón de cosas que no sabía. Le avisaría de
las trampas que se va a encontrar por el camino. De los engaños del mundo
editorial y, sobre todo, le diría lo que me dije cuando empecé: no pierdas
nunca tu identidad como escritor.
Hay una frase de Oscar Wilde que me entusiasma: «Sé tú
mismo. Los demás puestos ya están ocupados».
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Supongo que te refieres a alguien que quiere publicar un
libro. Porque si quiere empezar a escribir y no sabe por dónde empezar es mejor
que no escriba. Jejeje. Bromas aparte, lo que le diría es que trabaje mucho en
su obra. Que la cuide, la mime y la quiera. Luego que busque profesionales que
la pongan guapa y que no caiga en la falsa creencia de que publicar con
editorial es prestigio o la única manera de hacerlo. El 97,8% de las
editoriales son un negocio para todo el mundo menos para el escritor.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
Es una pregunta muy, muy difícil de responder. Todos mis
libros son míos, es como preguntarte a cuál de tus hijos quieres más. El
primero porque siempre será el primero y los otros porque nacieron de ti
también.
Mi primer libro, por ejemplo, es muy especial, porque la
ilustración de la portada es de mi madre. Además de que con él empezó todo.
La primera novela, porque fue un desafío completado con
bastante éxito.
Pero si tuviera que quedarme con alguna, a punta de
pistola, elegiría «Mientras el tiempo descansa». No solo porque es una historia
que vino a buscarme para que yo la explicase, sino también porque desde que
apareció en mi mundo emocional siempre quise plasmarla sobre el papel. A ella y
a Bentorgar, su personaje principal. Si existe una obra que me defina como
escritor es esa.
Y para
acabar. ¿Quién es realmente Jordi Hortelano?
Quién soy realmente no lo sé. Hoy soy uno y mañana seré
otro, como todo el mundo.
Quién quiero ser sí que lo tengo claro. Un escritor de
emociones. Un vehículo para emocionar.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Gracias a ti
por la entrevista, las preguntas son magníficas, y por pensar en mí para
inaugurarlas.
Un beso
infinito.
Entrevista
hecha por María R. Samón

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