LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: NIEVES HIDALGO
Hoy, en «La
voz detrás de la pluma», nos acompaña Nieves Hidalgo. Bienvenida y gracias
por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritora?
Nada en
concreto, ya desde muy pequeña tenía ideas en la cabeza que quería llevar al
papel. Desde luego, leer desde que iba al colegio, ayudó bastante.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
Cualquier
objeto, situación o frase puede hacer que nazca una historia. Es como un
fogonazo que guardo en la cabeza para, después, irle dando forma.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
Disfruto
escribiendo la historia. Pero lo que más me divierte es repasarla, todas las
veces que sea necesario. Y cuando llega el momento de corregirla con mi equipo
arcoíris, ya es la bomba, porque las carcajadas por los comentarios que me van
haciendo son continuas.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Lo dejo estar.
No se puede forzar a las musas, ellas vienen cuando les da la real gana. Hay
que esperar y ya está.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritora?
Posiblemente
escribir «La página rasgada». Porque no es una aventura, sino la vida de
mi abuela donde, como no puede ser de otro modo, aparecen personajes muy
cercanos y abrió mi corazón y mi memoria a los lectores.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
«Woodiwiss» con
Shanna, que devoré en una noche y me he leído mil veces; Marisa Villardefrancos
con «El caballero de los brezos», una trilogía muy antigua, de mi madre, que
acabé robándole.
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Un sueño, desde
luego. Aunque para una persona como yo, escéptica para muchas cosas, fue una
sorpresa que no me esperaba. Tener lo que has inventado en las manos es algo
indescriptible. De todos modos, hoy en día, después de un montón de novelas y
relatos, lo veo todo como si no fuese yo, como si hablásemos de otra persona.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
Menos erótica,
que no me llama, creo que he escrito de todo (aunque no esté publicado).
Incluso escribí una novela de terror, jajaja. Soy un culo inquieto, como dice
mi madre, y me tengo que moer incluso en lo que invento.
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
En
mi cuartito, con mis papeles alrededor, sin música y sin que me molesten. La
inspiración me llega en cualquier lado, pero para escribir necesito aislarme.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Sí: que ni me hablen.
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
Al principio,
como trabajaba, tenía que escribir de noche. Ahora, de día. Pero siempre he
sido gato nocturno.
¿Eres
disciplinada o caótica al trabajar?
Totalmente caótica. De brújula, como se dice, pero yo de
las estropeadas.
¿Eres más
lectora o escritora?
Sin duda. Puedo
tardar cinco meses o más en escribir una novela, y durante ese tiempo puedo
leerme veinte. Aunque esté metida de lleno en una historia, no puedo dejar de
leer. Como siempre digo: si no tengo un libro a mano, me leo el folleto del
supermercado. Pero tengo que leer sí o sí.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
Yo creo que
tensión. Si un libro no me atrapa en los dos primeros capítulos, lo olvido.
Cuando escribo intento que el primer capítulo deje al lector con la necesidad
de saber cómo continúa.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Un buen rato,
principalmente. Y si de paso les aporto algún dato histórico, mejor que mejor.
Pero lo principal es que se evadan y cierren la novela con una sonrisa.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
Un baúl muy
viejo que estaba a los pies de la cama de mis padres, ¡¡repleto de novelas!!
Para mí fue como si hubiese descubierto la tumba de Tut-Ank-Amón. Creo que me
leí todas las novelas que había allí, eran una aventura tras otra.
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Las buenas con
agradecimiento, por tomarse un tiempo para hacerlas; las malas, igual. De todas
se aprende y no es bueno tener siempre palmeros al lado, es mejor personas que
te digan lo que realmente piensan.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritora?
Mis padres, que
siempre me alentaron; mi esposo, que me regala todo el tiempo que necesito y
hace de corrector muchas veces; mi hijo, al que le he robado muchas horas de
juegos y nunca se ha quejado. Lola, Laura y Almudena, mi maravilloso trío
tricolor, las que me repasan la novela, me corrigen y comparten momentos
inolvidables.
¿Cuál es
tu peor miedo como escritora?
No creo
tenerlo. En todo caso, que una novela que sé que vale, no tenga tanta
aceptación como otras que son más sencillas. Pero para gustos se hicieron los
colores y los lectores eligen el que más les gusta.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
Unas cuantas
veces, sí, viendo cosas que no me gustan dentro de este mundillo. Continué
gracias a mi grupo tricolor, a mi marido y a tantas lectoras como le han
escrito dándome las gracias por mis novelas. Saber que has ayudado con tu
trabajo a una persona que estaba en un mal momento, anima a continuar.
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autora?
No soy tan
importante como para dejar legado alguno, eso se lo dejo a los consagrados. En
todo caso, que me recuerden como una lectora empedernida a la que gustó
compartir con las demás las aventuras que creaba en su cabeza.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
Pues que escriba contra viento y marea. Porque, aunque el
«yo» del presente esté desencantado viendo en lo que se está convirtiendo el
mundo de la escritura, el disfrute de crear una historia no tiene precio.
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Leer a autoras y autores que merezcan la pena, no a los que
pueden tener cientos de comentarios de amistades. Leyendo a otros autores y en
distintos géneros ayuda a crear un estilo propio. Pensar que una se puede poner
al ordenador y escribir algo decente, cuando no se ha leído el género al que se
quiere dedicar, es pérdida de tiempo.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
Quiero a todos por igual, porque todos son mis chicas y
chicos. Pero si tengo que elegir a uno solo me quedo con Dargo, el protagonista
de Lo que dure la eternidad, mi primera aventura. Después de veinte años continúa
dándome alegrías, la siguen leyendo y no paran los mensajes diciéndome que se
han enamorado de él.
Y para
acabar. ¿Quién es realmente Nieves Hidalgo?
Una mujer con mala uva y la cabeza llena de pájaros, que se
encabrona viendo injusticias, que no admite normas estúpidas y que detesta a
los que propagan el odio y el racismo (sea del tipo que sea). Una mujer vulgar
y corriente que necesita volar a otros mundos para olvidarse, muchas veces, del
que tenemos.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Gracias a ti,
compañera, por un ratito tan divertido, y por darme la oportunidad de acercarme
a las lectoras. Un beso fuerte, fuerte para todas.
Entrevista
hecha por María R. Samón
1 comments:
Enhorabuena, una entrevista genial.
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