LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: DAVID P. YUSTE
Hoy, en «La voz detrás de la pluma», nos acompaña David P. Yuste. Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.
Antes que nada, María, quería agradecerte esta oportunidad de darme a conocer un poco más y, sobre todo, que compartas tu espacio conmigo.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritor?
Pues la verdad
es, que siempre me ha gustado escribir. Desde pequeño mi padre se inventaba
historias para que mi hermano y yo nos durmiéramos, y de alguna forma ese
germen se alojó en mí.
Después estaba
mi madre. Que gracias a los libros que siempre tenía en casa, me inculcó la
lectura.
Todo eso, me
ayudó de alguna forma junto a todo el cine que devoraba a plasmarlo después en
el papel.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
Pues las
historias nacen en mi cabeza de diferentes formas. Unas veces es simplemente
una pequeña idea. Otras, como bien dices, una escena que agita mis
pensamientos.
De una forma u
otra, las historias una vez que empiezan ya no paran. Van creciendo, tejiendo
hilos en mi mente hasta que decido tomar apuntes y plasmarlas en el ordenador.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
Creo que como a
la mayoría de los escritores, la parte que más disfruto es el desarrollo de la
trama y la evolución de los personajes. Aunque soy escritor de mapa, desde hace
un tiempo le he cogido el gustillo a escribir en modo brújula. Por lo que dejo que
mis personajes crezcan, que evolucionen y me conduzcan hasta el final de dicha
historia.
La que peor
llevo, sin duda creo que es el momento de las correcciones. Aunque, por otro
lado, muy necesarias. Analizar a fondo el documento, releerlo una y otra vez y
asegurarme de que todas las piezas encajan para que no haya margen de error, o
al menos, las menores dudas posibles en cuanto a que el argumento pueda ser
verosímil.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Lo manejo de
diferentes maneras. Unas veces, me dedico a leer. Otras, cambio de proyecto y
lanzo ideas al aire que normalmente terminan en forma de relato. Pero si te soy
sincero, salvo por cuestiones personales contadas, no me suele afectar
demasiado. Y créeme, es una suerte. Porque el bloqueo es difícil de llevar y
más todavía, en muchas ocasiones, salir de él.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?
Pues el mayor
reto al que me he enfrentado hasta el momento ha sido cambiar radicalmente de
género narrativo. Normalmente, escribo terror, o historias que mezclan algo de fantástico.
Sin embargo,
hace unos meses me embarqué en mi primera novela intimista que se publica en
octubre. Y la verdad, es que fue toda una proeza, más si tenemos en cuenta que
debía para ello prescindir de cualquier elemento sobrenatural.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
Son muchos
autores los que me han influido. Están Bécquer, Poe, Lovecraft, Koontz, King…
Si tuviera que elegir un libro no tanto me haya inspirado para escribir, pero
sí animado a ello, han sido precisamente las leyendas de Gustavo Adolfo
Bécquer.
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Pues fue como
para la mayoría una experiencia bonita. Ver un trabajo tuyo en papel es siempre
maravilloso. Lo conseguí en 2018, gracias a un concurso. Y eso fue un doble
orgullo. Así que tengo mucho que agradecer a la Editorial que me dio ese
empujón que necesitaba para seguir avanzando en el mundo de la escritura.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
Lo cierto es,
que algún día me gustaría escribir un thriller. Es una de mis asignaturas
pendientes y que en algún momento iniciaré. ¿Cuándo? Todavía no lo sé. Pero
seguro que será más pronto que tarde.
También tengo
ideas para libros infantiles, y cuento con la ayuda de mi inestimable amigo e
ilustrador Héctor R. Asperilla que siempre me apoya con sus portadas y sus
trabajos. Así que lo mismo, os lleváis una sorpresa y encontráis en el mercado
un cuento infantil a cuatro manos con Héctor. Yo en la parte narrativa, y él en
la de las ilustraciones.
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
No tengo un sitio especial. Pero sí es cierto que mi hora
preferida para escribir son las noches. En esas horas, rodeado de silencio, es
cuando consigo que se amplíen las voces de mi cabeza y puedo dar forma a mis
ideas.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Siempre escucho música relacionada con la temática de lo
que escribo. Por ejemplo, hace poco escribí una novela ambientada en los años
cincuenta, y me pegué escuchando durante días listas de canciones de esa época
sin parar. De alguna forma, eso me ayuda a meterme en la historia.
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
Como te
adelantaba antes, sin duda siempre de noche.
¿Eres
disciplinado o caótico al trabajar?
Pues me gusta ser disciplinado. Marcarme mis rutinas y
dedicar todos los días unas horas al noble arte de la escritura. Normalmente lo
hago todos los días. Es raro el que no me siente frente al ordenador y teclee
durante unas horas.
¿Eres más
lector o escritor?
En ese aspecto,
soy un poco de las dos cosas. Aunque por desgracia, últimamente no puedo leer
tanto como quisiera. Pero me gusta mucho coger un buen libro y tumbarme unas
horas con él entre las manos para adentrarme en las historias de otros y
evadirme también de mis escritos. Lo cual, a veces, tampoco está nada mal.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
Creo que tienen
que tener una buena premisa. Un gancho y un personaje con un conflicto a
resolver. Opino que ese debe ser el punto de partida para atrapar a los
lectores.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Pues me
conformo con que tras leerme les haya gustado lo que he escrito y quieran
repetir, esperando mi próximo trabajo. Si lo consigo, es que algo estoy
haciendo bien.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
El más antiguo
no. Pero sí el más gratificante. Fue en el instituto. Por aquel entonces
escribía para mí de vez en cuando y de forma tímida. Hubo un concurso de
relatos y me animé a enviar una historia picaresca. “Aitor de la Fuente, vida
de un pícaro contemporáneo” era su título. Debo decir que para mi sorpresa y la
de mis profesores, gané. Odio admitir que no era muy buen estudiante, y ganar
ese concurso fue toda una sorpresa para el claustro. Y bueno, eso me animó a
seguir trabajando en relatos e historias.
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Opino que toda
crítica es una forma constructiva de mejorar. De hecho, antes de mandar un
proyecto a una Editorial, ese manuscrito pasa por varios lectores beta de
confianza que me dan sus impresiones y aspectos que creen que hay que reforzar.
Así que las
suelo llevar bien. Siempre son para mejorar y, por tanto, bienvenidas.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?
Pues aparte de
mi expareja, mi madre. Es mi mayor admiradora (risas) y mi lectora beta número
uno. Siempre es la primera en leerse todos mis escritos y la que me guía para
bien o para mal en mis historias.
¿Cuál es
tu peor miedo como escritor?
Perder la
capacidad de escribir. No sé qué haría si de pronto mi cabeza se quedara vacía
de ideas y no fuera capaz de continuar con la escritura.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
Lo cierto es
que no. Aunque debo confesarte, que empecé tarde a mover mis escritos. Fue
apenas hace ocho años, animado por amigos y familiares que comencé a enviarlos
a convocatorias y concursos. Y gracias a ellos, estoy aquí ahora.
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autor?
Me conformo con
que el día de mañana cuando ya no esté, alguien siga teniendo un libro mío
atesorado en su casa y lo lea con el mismo cariño que le pongo yo a todo lo que
escribo.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
Pues que no se rinda. Que con tesón y paciencia se
consiguen todos tus objetivos. Y que debería empezar a mover antes a mover sus
trabajos (risas de nuevo).Que no sea tímido y se lance a la piscina.
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Pues el consejo que le daría es que escriba lo que le
guste. No lo que piense que pueden querer leer otros, sino lo que a él le nazca
del interior. Solo así creo que un escritor puede sentirse pleno y avanzar en
lo que pretende crear.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
Como dije antes, Ana, el personaje de mi primera novela
“Nunca hables con el diablo” me dio muchas alegrías. Así que, si tuviera que
quedarme con un trabajo, tal vez fuera este.
Y para
acabar. ¿Quién es realmente David P. Yuste?
Pues realmente David es un humilde juntaletras a tiempo
parcial. Autodidacta, que ha aprendido a base de empeño, de leer mucho y
también de ver mucho cine (de ahí que mis historias sean muy cinematográficas).
Apasionado de las artes, de los videojuegos y la música de los ochenta.
Ese es David P. Yuste.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Gracias a ti de
nuevo por hacerme un hueco en tu espacio. Muy agradecido. El honor ha sido todo
mío, de verdad.
Entrevista
hecha por María R. Samón

0 comments:
Publicar un comentario