27 oct 2025

 


LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: DAVID P. YUSTE

 

Hoy, en «La voz detrás de la pluma», nos acompaña David P. Yuste. Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.

Antes que nada, María, quería agradecerte esta oportunidad de darme a conocer un poco más y, sobre todo, que compartas tu espacio conmigo.

 Gracias a ti.

¿Qué te inspiró a convertirte en escritor?

Pues la verdad es, que siempre me ha gustado escribir. Desde pequeño mi padre se inventaba historias para que mi hermano y yo nos durmiéramos, y de alguna forma ese germen se alojó en mí.

Después estaba mi madre. Que gracias a los libros que siempre tenía en casa, me inculcó la lectura.

Todo eso, me ayudó de alguna forma junto a todo el cine que devoraba a plasmarlo después en el papel.

 

¿Cómo nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una escena?

Pues las historias nacen en mi cabeza de diferentes formas. Unas veces es simplemente una pequeña idea. Otras, como bien dices, una escena que agita mis pensamientos.

De una forma u otra, las historias una vez que empiezan ya no paran. Van creciendo, tejiendo hilos en mi mente hasta que decido tomar apuntes y plasmarlas en el ordenador.

 

¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?

Creo que como a la mayoría de los escritores, la parte que más disfruto es el desarrollo de la trama y la evolución de los personajes. Aunque soy escritor de mapa, desde hace un tiempo le he cogido el gustillo a escribir en modo brújula. Por lo que dejo que mis personajes crezcan, que evolucionen y me conduzcan hasta el final de dicha historia.

La que peor llevo, sin duda creo que es el momento de las correcciones. Aunque, por otro lado, muy necesarias. Analizar a fondo el documento, releerlo una y otra vez y asegurarme de que todas las piezas encajan para que no haya margen de error, o al menos, las menores dudas posibles en cuanto a que el argumento pueda ser verosímil.

 

¿Cómo manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?

Lo manejo de diferentes maneras. Unas veces, me dedico a leer. Otras, cambio de proyecto y lanzo ideas al aire que normalmente terminan en forma de relato. Pero si te soy sincero, salvo por cuestiones personales contadas, no me suele afectar demasiado. Y créeme, es una suerte. Porque el bloqueo es difícil de llevar y más todavía, en muchas ocasiones, salir de él.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?

Pues el mayor reto al que me he enfrentado hasta el momento ha sido cambiar radicalmente de género narrativo. Normalmente, escribo terror, o historias que mezclan algo de fantástico.

Sin embargo, hace unos meses me embarqué en mi primera novela intimista que se publica en octubre. Y la verdad, es que fue toda una proeza, más si tenemos en cuenta que debía para ello prescindir de cualquier elemento sobrenatural.

 

¿Qué libro o autor ha influido más en tu estilo literario?

Son muchos autores los que me han influido. Están Bécquer, Poe, Lovecraft, Koontz, King… Si tuviera que elegir un libro no tanto me haya inspirado para escribir, pero sí animado a ello, han sido precisamente las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.

 

¿Cómo fue la experiencia de publicar tu primer libro?

Pues fue como para la mayoría una experiencia bonita. Ver un trabajo tuyo en papel es siempre maravilloso. Lo conseguí en 2018, gracias a un concurso. Y eso fue un doble orgullo. Así que tengo mucho que agradecer a la Editorial que me dio ese empujón que necesitaba para seguir avanzando en el mundo de la escritura.

 

¿Hay algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?

Lo cierto es, que algún día me gustaría escribir un thriller. Es una de mis asignaturas pendientes y que en algún momento iniciaré. ¿Cuándo? Todavía no lo sé. Pero seguro que será más pronto que tarde.

También tengo ideas para libros infantiles, y cuento con la ayuda de mi inestimable amigo e ilustrador Héctor R. Asperilla que siempre me apoya con sus portadas y sus trabajos. Así que lo mismo, os lleváis una sorpresa y encontráis en el mercado un cuento infantil a cuatro manos con Héctor. Yo en la parte narrativa, y él en la de las ilustraciones.

 

¿Tienes algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?

No tengo un sitio especial. Pero sí es cierto que mi hora preferida para escribir son las noches. En esas horas, rodeado de silencio, es cuando consigo que se amplíen las voces de mi cabeza y puedo dar forma a mis ideas.

 

¿Hay alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?

Siempre escucho música relacionada con la temática de lo que escribo. Por ejemplo, hace poco escribí una novela ambientada en los años cincuenta, y me pegué escuchando durante días listas de canciones de esa época sin parar. De alguna forma, eso me ayuda a meterme en la historia.

 

¿Eres más de escribir de día o de noche?

Como te adelantaba antes, sin duda siempre de noche.

 

¿Eres disciplinado o caótico al trabajar?

Pues me gusta ser disciplinado. Marcarme mis rutinas y dedicar todos los días unas horas al noble arte de la escritura. Normalmente lo hago todos los días. Es raro el que no me siente frente al ordenador y teclee durante unas horas.

 

¿Eres más lector o escritor?

En ese aspecto, soy un poco de las dos cosas. Aunque por desgracia, últimamente no puedo leer tanto como quisiera. Pero me gusta mucho coger un buen libro y tumbarme unas horas con él entre las manos para adentrarme en las historias de otros y evadirme también de mis escritos. Lo cual, a veces, tampoco está nada mal.

 

¿Qué crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?

Creo que tienen que tener una buena premisa. Un gancho y un personaje con un conflicto a resolver. Opino que ese debe ser el punto de partida para atrapar a los lectores.

 

¿Qué esperas que tus lectores se lleven de tus libros?

Pues me conformo con que tras leerme les haya gustado lo que he escrito y quieran repetir, esperando mi próximo trabajo. Si lo consigo, es que algo estoy haciendo bien.

 

¿Cuál es tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?

El más antiguo no. Pero sí el más gratificante. Fue en el instituto. Por aquel entonces escribía para mí de vez en cuando y de forma tímida. Hubo un concurso de relatos y me animé a enviar una historia picaresca. “Aitor de la Fuente, vida de un pícaro contemporáneo” era su título. Debo decir que para mi sorpresa y la de mis profesores, gané. Odio admitir que no era muy buen estudiante, y ganar ese concurso fue toda una sorpresa para el claustro. Y bueno, eso me animó a seguir trabajando en relatos e historias.

 

¿Cómo manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?

Opino que toda crítica es una forma constructiva de mejorar. De hecho, antes de mandar un proyecto a una Editorial, ese manuscrito pasa por varios lectores beta de confianza que me dan sus impresiones y aspectos que creen que hay que reforzar.

Así que las suelo llevar bien. Siempre son para mejorar y, por tanto, bienvenidas.

 

¿Quiénes son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?

Pues aparte de mi expareja, mi madre. Es mi mayor admiradora (risas) y mi lectora beta número uno. Siempre es la primera en leerse todos mis escritos y la que me guía para bien o para mal en mis historias.

 

¿Cuál es tu peor miedo como escritor?

Perder la capacidad de escribir. No sé qué haría si de pronto mi cabeza se quedara vacía de ideas y no fuera capaz de continuar con la escritura.

 

¿Alguna vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?

Lo cierto es que no. Aunque debo confesarte, que empecé tarde a mover mis escritos. Fue apenas hace ocho años, animado por amigos y familiares que comencé a enviarlos a convocatorias y concursos. Y gracias a ellos, estoy aquí ahora.

 

¿Qué tipo de legado te gustaría dejar como autor?

Me conformo con que el día de mañana cuando ya no esté, alguien siga teniendo un libro mío atesorado en su casa y lo lea con el mismo cariño que le pongo yo a todo lo que escribo.

 

¿Qué le dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?

Pues que no se rinda. Que con tesón y paciencia se consiguen todos tus objetivos. Y que debería empezar a mover antes a mover sus trabajos (risas de nuevo).Que no sea tímido y se lance a la piscina.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por dónde empezar?

Pues el consejo que le daría es que escriba lo que le guste. No lo que piense que pueden querer leer otros, sino lo que a él le nazca del interior. Solo así creo que un escritor puede sentirse pleno y avanzar en lo que pretende crear.

 

De todo lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?

Como dije antes, Ana, el personaje de mi primera novela “Nunca hables con el diablo” me dio muchas alegrías. Así que, si tuviera que quedarme con un trabajo, tal vez fuera este.

 

Y para acabar. ¿Quién es realmente David P. Yuste?

Pues realmente David es un humilde juntaletras a tiempo parcial. Autodidacta, que ha aprendido a base de empeño, de leer mucho y también de ver mucho cine (de ahí que mis historias sean muy cinematográficas). Apasionado de las artes, de los videojuegos y la música de los ochenta.

Ese es David P. Yuste.

 

Muchas gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder conocerte un poquito mejor.

Gracias a ti de nuevo por hacerme un hueco en tu espacio. Muy agradecido. El honor ha sido todo mío, de verdad.

 

Entrevista hecha por María R. Samón

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