25 ene 2026

 



LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: DAVID MACÍAS

 

Hoy, en «La voz detrás de la pluma», nos acompaña David Macías. Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.

 

¿Qué te inspiró a convertirte en escritor?

La necesidad de contar historias que incomodan. Al Tercer Día nace de una pregunta simple: ¿y si lo que creemos saber no fue exactamente así? No me creo que Judas traicionara a Judas por 30 monedas de plata (30 denarios romanos). Eso equivalía a un mes de sueldo de un jornalero. Un esclavo costaba 500 denarios como mínimo y si tenía ciertas habilidades podían pagarse hasta 10.000 denarios. Ese precio es ridículo para que Judas traicionara a Jesús por dinero. Tendría que haber algo más. Y esa es la historia que quería contar.

 

¿Cómo nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una escena?

Casi siempre por un punto de vista incómodo. En Al Tercer Día fue decidir que la historia la contara un centurión romano, no los vencedores. Era importante que el relato lo contara alguien que iba contra el propio relato.

 

¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?

Disfruto cuando una escena cobra verdad. Cuando releo un párrafo por quinta vez y se me siguen poniendo los pelos del alma de gallina.

Lo más duro es revisar y cortar, pero Al Tercer Día es mejor libro gracias a ese trabajo. Mi editorial me pidió recortar la novela 100 páginas y aún así se nos ha ido a más de 400. Pero he procurado que cada párrafo sea un deleite para los sentidos del lector.

 

¿Cómo manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?

Vuelvo a la pregunta central. Pero tengo que decir que esta novela no me ha sucedido. Es la primera novela que publico, pero no la primera que escribo y con las anteriores si he sufrido ese bloqueo. De hecho, tengo una a medias con las que no sé que pasará.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?

Escribir sobre Jesús sin milagros ni dogmas y que funcione como novela. Ese reto define Al Tercer Día. Hablo de Jesús como ser humano y eso hace muy difícil explicar según qué cosas.

 

¿Qué libro o autor ha influido más en tu estilo literario?

J. J. Benítez y sus caballos de Troya, sobre todo a mis veinte o treinta años. Ahora mismo me gusta mucho la obra de Juan Gómez Jurado y creo, salvando las distancias, que mi forma de escribir se parece mucho a la suya.

 

¿Cómo fue la experiencia de publicar tu primer libro?

Mi primer libro fue un poemario “Poemas y otras banalidades de mi mente”. Anteriormente había publicado artículos y poemas sueltos en diferentes medios, pero nunca un libro solo y exclusivamente de mi poesía. También soy músico y si he publicado mucha música y grabado muchos discos, pero no es lo mismo. La sensación de ver tu libro publicado es preciosa. No todo el mundo puede vivir esa experiencia y no quería que dejar la oportunidad de poder repetirla, esta vez con una novela. La experiencia ha sido intensa y honesta. Publicar Al Tercer Día es exponer preguntas que no siempre gustan, y eso era parte del objetivo.

 

¿Hay algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?

Seguiré en la novela, pero siempre desde ángulos poco cómodos u originales, como en Al Tercer Día. Ya estoy boceteando la segunda parte y promete da un giro más de tuerca a la historia. Aunque nunca he dejado ni dejaré de escribir poemas y canciones.

 

¿Tienes algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?

Donde pueda pensar sin ruido. Esta novela se escribió más desde la cabeza que desde el escritorio. En concreto, cuando escribo poesía siempre lo hago a mano en un cuaderno. Me parece más íntimo, más personal. Pero cuando he escrito esta novela ha sido integra a ordenador, por lo que he estado “condenado” a escribir en mi despacho.

 

¿Hay alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?

Releer en voz alta. Si una frase no suena verdadera, no entra en Al Tercer Día. Darle a leer los capítulos a personas de mi confianza y si hay algo que no gusta, rechina, suena raro o poco creíble se reconstruye desde el principio. Esta novela esta escrita con mucho mimo. Podrá gustar o no. Eso no puedo controlarlo. Pero aquí hay mucho trabajo y mucho cariño invertido. Yo he hecho mi parte, ahora el público hablará.

 

¿Eres más de escribir de día o de noche?

De noche. Esta novela pertenece más al silencio que al ruido y he querido respetar eso. También he escrito mucho antes del amanecer. Cuando una idea me da vueltas en la cabeza y no me deja dormir, no puedo quedarme en la cama.

 

¿Eres disciplinado o caótico al trabajar?

Soy muy meticuloso. Muy detallista. Tengo muchos proyectos encima de la mesa y necesito mucha organización para llevarlos a cabo.

 

¿Eres más lector o escritor?

No sabría decirte. Llevo siempre ambas cosas de la mano. No me gusta leer cuando estoy escribiendo porque no quiero “contaminarme” de lo que leo, pero al final, por mi trabajo (soy maestro) y por mi afición a la lectura y a escribir canciones y poesía, siempre estoy haciendo ambas cosas.

 

¿Qué crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?

Un conflicto claro. En Al Tercer Día lo hay desde la primera página. Yo he intentado (espero haberlo conseguido), que desde la primera página el lector capte la idea de que este no es un libro más. Aquí se van a emocionar, van llorar, van amar a los personajes y los van a odiar, van a crecer con ellos y se van a romper con ellos. Sé que pongo el listón muy alto, pero esta novela pretende ser un libro que no deje indiferente a nadie. Que lo ames o lo odies.

 

¿Qué esperas que tus lectores se lleven de tus libros?

Más preguntas que respuestas. Si Al Tercer Día deja huella, es por eso.

 

¿Cuál es tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?

Descubrir que un libro podía cambiarte por dentro. Ese es el efecto que busco ahora.

 

¿Cómo manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?

Escucho para aprender y mejorar. Sé que Al Tercer Día no va a gustar a todos, pero es honesto. Eso no me lo puede discutir nadie.

 

¿Quiénes son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?

Las personas que han podido leerlo mientras lo escribía y no me decían a todo que sí. Gracias a ellos, el libro es más sólido.

 

¿Cuál es tu peor miedo como escritor?

Convertir mi novela en un tópico. Al Tercer Día nace precisamente para evitarlo. No quiero ser un escritor más. Ni quiero escribir una novela más. Si lo consigo o no el tiempo lo dirá.

 

¿Alguna vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?

No. la historia de Titus exigía ser contada. Creo que desde que empecé esta historia hasta que la terminé no dejé ni un solo día de escribir. Unos días más y otros menos pero siempre escribía algo. Hay muchas cosas que no verán la luz en esta novela, pero se quedan dentro de mí como aprendizaje.

 

¿Qué tipo de legado te gustaría dejar como autor?

Libros que no se olviden rápido. Y este no está pensado para leer sin pensar, valga la redundancia.

 

¿Qué le dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?

Que no tenga miedo a incomodar. Esa es la fuerza del libro.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por dónde empezar?

Empieza por una pregunta que te quite el sueño.

 

De todo lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?

Los dos protagonistas me parecen que tienen un arco precioso. Uno en una dirección y otro en la contraria. No podría quedarme con uno. Son las dos caras de una misma moneda.

 

Y para acabar. ¿Quién es realmente David Macías?

Un narrador, un contador de historias que cree que la literatura sirve para mirar donde otros no se atreven a hacerlo. Al Tercer Día es exactamente eso.

 

Muchas gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder conocerte un poquito mejor.

 

 

Entrevista hecha por María R. Samón

0 comments:

Publicar un comentario

 

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Mi sello personal

Mi sello personal