LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: DAVID
MACÍAS
Hoy, en «La voz
detrás de la pluma», nos acompaña David Macías.
Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con
nosotros. Empecemos.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritor?
La necesidad de
contar historias que incomodan. Al Tercer Día nace de
una pregunta simple: ¿y si lo que creemos saber no fue exactamente así? No me
creo que Judas traicionara a Judas por 30 monedas de plata (30 denarios
romanos). Eso equivalía a un mes de sueldo de un jornalero. Un esclavo costaba
500 denarios como mínimo y si tenía ciertas habilidades podían pagarse hasta
10.000 denarios. Ese precio es ridículo para que Judas traicionara a Jesús por
dinero. Tendría que haber algo más. Y esa es la historia que quería contar.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
Casi siempre
por un punto de vista incómodo. En Al Tercer Día fue
decidir que la historia la contara un centurión romano, no los vencedores. Era
importante que el relato lo contara alguien que iba contra el propio relato.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
Disfruto cuando
una escena cobra verdad. Cuando releo un párrafo por quinta
vez y se me siguen poniendo los pelos del alma de gallina.
Lo más duro es
revisar y cortar, pero Al Tercer Día es mejor libro gracias a ese
trabajo. Mi editorial me pidió recortar la novela 100 páginas y aún así se nos
ha ido a más de 400. Pero he procurado que cada párrafo sea un deleite para los
sentidos del lector.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Vuelvo a la
pregunta central. Pero tengo que decir que esta novela no me ha sucedido. Es la
primera novela que publico, pero no la primera que escribo y con las anteriores
si he sufrido ese bloqueo. De hecho, tengo una a medias con las que no sé que
pasará.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?
Escribir sobre
Jesús sin milagros ni dogmas y que funcione como novela. Ese
reto define Al Tercer Día. Hablo de Jesús como ser humano y eso hace
muy difícil explicar según qué cosas.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
J. J. Benítez y
sus caballos de Troya, sobre todo a mis veinte o treinta años. Ahora mismo me
gusta mucho la obra de Juan Gómez Jurado y creo, salvando las distancias, que
mi forma de escribir se parece mucho a la suya.
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Mi primer libro
fue un poemario “Poemas y otras banalidades de mi mente”. Anteriormente había
publicado artículos y poemas sueltos en diferentes medios, pero nunca un libro
solo y exclusivamente de mi poesía. También soy músico y si he publicado mucha
música y grabado muchos discos, pero no es lo mismo. La sensación de ver tu
libro publicado es preciosa. No todo el mundo puede vivir esa experiencia y no
quería que dejar la oportunidad de poder repetirla, esta vez con una novela. La
experiencia ha sido intensa y honesta. Publicar Al Tercer Día es
exponer preguntas que no siempre gustan, y eso era parte del objetivo.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
Seguiré en la
novela, pero siempre desde ángulos poco cómodos u originales, como en Al
Tercer Día. Ya estoy boceteando la segunda parte y promete da un giro más de
tuerca a la historia. Aunque nunca he dejado ni dejaré de escribir poemas y
canciones.
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
Donde
pueda pensar sin ruido. Esta novela se escribió más desde la cabeza
que desde el escritorio. En concreto, cuando escribo poesía siempre lo hago a
mano en un cuaderno. Me parece más íntimo, más personal. Pero cuando he escrito
esta novela ha sido integra a ordenador, por lo que he estado “condenado” a
escribir en mi despacho.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Releer
en voz alta. Si una frase no suena verdadera, no entra en Al Tercer Día.
Darle a leer los capítulos a personas de mi confianza y si hay algo que no
gusta, rechina, suena raro o poco creíble se reconstruye desde el principio.
Esta novela esta escrita con mucho mimo. Podrá gustar o no. Eso no puedo
controlarlo. Pero aquí hay mucho trabajo y mucho cariño invertido. Yo he hecho
mi parte, ahora el público hablará.
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
De noche. Esta
novela pertenece más al silencio que al ruido y he querido respetar eso.
También he escrito mucho antes del amanecer. Cuando una idea me da vueltas en
la cabeza y no me deja dormir, no puedo quedarme en la cama.
¿Eres
disciplinado o caótico al trabajar?
Soy
muy meticuloso. Muy detallista. Tengo muchos proyectos encima de la mesa y
necesito mucha organización para llevarlos a cabo.
¿Eres más
lector o escritor?
No sabría
decirte. Llevo siempre ambas cosas de la mano. No me gusta leer cuando estoy
escribiendo porque no quiero “contaminarme” de lo que leo, pero al final, por
mi trabajo (soy maestro) y por mi afición a la lectura y a escribir canciones y
poesía, siempre estoy haciendo ambas cosas.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
Un conflicto
claro. En Al Tercer Día lo hay desde la primera página. Yo he
intentado (espero haberlo conseguido), que desde la primera página el lector
capte la idea de que este no es un libro más. Aquí se van a emocionar, van
llorar, van amar a los personajes y los van a odiar, van a crecer con ellos y
se van a romper con ellos. Sé que pongo el listón muy alto, pero esta novela
pretende ser un libro que no deje indiferente a nadie. Que lo ames o lo odies.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Más preguntas que respuestas. Si Al
Tercer Día deja huella, es por eso.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
Descubrir que
un libro podía cambiarte por dentro. Ese es el efecto que busco ahora.
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Escucho para
aprender y mejorar. Sé que Al Tercer Día no va a gustar a todos, pero
es honesto. Eso no me lo puede discutir nadie.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?
Las personas
que han podido leerlo mientras lo escribía y no me decían a todo que sí.
Gracias a ellos, el libro es más sólido.
¿Cuál es
tu peor miedo como escritor?
Convertir mi
novela en un tópico. Al Tercer Día nace precisamente para evitarlo. No
quiero ser un escritor más. Ni quiero escribir una novela más. Si lo consigo o
no el tiempo lo dirá.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
No. la historia
de Titus exigía ser contada. Creo que desde que empecé esta
historia hasta que la terminé no dejé ni un solo día de escribir. Unos días más
y otros menos pero siempre escribía algo. Hay muchas cosas que no verán la luz
en esta novela, pero se quedan dentro de mí como aprendizaje.
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autor?
Libros que no
se olviden rápido. Y este no está pensado para leer sin pensar, valga
la redundancia.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
Que
no tenga miedo a incomodar. Esa es la fuerza del libro.
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Empieza
por una pregunta que te quite el sueño.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
Los
dos protagonistas me parecen que tienen un arco precioso. Uno en una dirección
y otro en la contraria. No podría quedarme con uno. Son las dos caras de una
misma moneda.
Y para
acabar. ¿Quién es realmente David Macías?
Un
narrador, un contador de historias que cree que la literatura sirve para mirar
donde otros no se atreven a hacerlo. Al Tercer Día es
exactamente eso.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Entrevista
hecha por María R. Samón

0 comments:
Publicar un comentario