LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA ANA INCLÁN
Hoy, en «La voz
detrás de la pluma», nos acompaña Ana Inclán. Bienvenida y gracias por
aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritora?
Primero, agradecerte
María R. Samón, este espacio y este tiempo. ¡Gracias!
Siempre deseé ser
escritora, siempre quise dedicarme a juntar palabras, pero lo que escribía iba
a un cajón o a la basura. Tampoco es que me disgustara lo escrito,
sencillamente, creía que ese arte estaba destinado a otras personas. Y fue
cuando un profesor de escritura creativa nos encomendó la tarea de escribir una
novela.
Acto seguido nos
preguntó de qué trataría, fue en ese instante cuando me escuché diciendo:
tratará de cómo nos comportamos ante el abuso sexual infantil.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
Primero suele ser
la idea, cuya germinación dará lugar a la historia.
En la novela, Un
silencio de plomo, empecé con una idea, que fue adentrarme en todo el entramado de
relaciones y emociones que se tejen alrededor del abuso sexual infantil, para
evitar pronunciar lo que está sucediendo o sucedió.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
El proceso
creativo es lo que más me gusta de todo lo que conlleva publicar una obra, lo
que más disfruto es cuando me viene una idea nueva, también cuando los
personajes empiezan a tener vida y dialogan entre ellos o les van acaeciendo
circunstancias en la vida.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Durante la
escritura de Un silencio de plomo tuve meses de no
escribir nada y luego días que escribía muchas horas. Los días que no escribía
nada no los vivía como bloqueos, sino como un tiempo de espera y de búsqueda
hacia el paso siguiente; como si tuviera que dejar un espacio y un tiempo a
nuevas ocurrencias.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritora?
Siempre quise
escribir y las circunstancias no me acompañaban, aunque esto suene a excusa. Si
trabajas desde joven a la par que estudias una carrera que requiere dedicación
plena, si luego eres madre, ama de casa y tienes una profesión remunerada, tu
tiempo está limitado. Mientras ocupas esta diversidad de papeles, escribir no
es imposible, pero sí un poco complicado. Cuando finalmente he encontrado un
espacio y un tiempo para escribir, me he volcado en ello pese a dificultades
personales de salud y he entrado en un mundo nuevo, más allá del propio proceso
de juntar palabras. Que una editorial decida publicar tu libro cuando no
figuras en ese universo no es nada fácil; conseguida la publicación, viene
empujar hacia la difusión del libro. Todo es nuevo y requiere conocerlo; como
todo lo nuevo, tiene recovecos y complicaciones; si acabas de llegar, casi todo
es un reto.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
No soy consciente
de qué autora, libro, o autor, me ha podido influir más.
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Como una montaña
rusa. Mi primer contacto fue con una agencia literaria que me animó a seguir,
aunque la agencia no decidió, finalmente, representarme. Después vinieron
negativas, silencios y dudas que me hicieron esperar..., hasta que finalmente Éride
publicó la novela.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
El relato me
interesa y me apetece explorar. En el futuro, veremos...
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
La inspiración es
inesperada. Viene cuando viene. Es entonces cuando suelo parar y la vuelco en
el móvil, a veces al despertarme, como si hubiera soñado una escena. En ese
caso tengo que escribirla en el móvil o en un papel que tengo en la mesilla. De
no hacerlo así, la idea se me va y la olvido.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Al leer tengo que
tener lápiz y papel para escribir o resaltar ideas del libro que me vienen.
Tiene que ser lápiz, ya que a veces escribo en la primera hoja del libro. Con
el lápiz, si alguien lo lee después y le molestan mis anotaciones, podrá
borrarlas.
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
Cuando tengo
insomnio, escribo de noche. Cuando me despierto con ideas, escribo por el día.
¿Eres
disciplinada o caótica al trabajar?
Soy disciplinada
en cuanto a seguir el proceso, pero no en cuanto a planificar un horario o unos
resultados en un tiempo determinado, quizás porque la escritura no es mi
profesión. Al tener esta mucho de creatividad, pienso que la disciplina no le
ayuda, pero es algo que no he experimentado...
¿Eres más
lectora o escritora?
Soy más lectora
que escritora, ya que leyendo llevo toda la vida, incluso de forma reglamentada.
Llevo disfrutando de club de lectura desde hace décadas, cuando estos brillaban
por su ausencia.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
Que al lector o
lectora le hablen de aspectos de la vida que le importan, que se identifique,
que no le dejen indiferente, que le distraigan, que le enseñen y le diviertan.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
De Un silencio de
plomo, lo que más me dicen es que te sientes identificado o reflejada, aunque
no te haya sucedido ninguna cosa nombrada en él; que te mueve emociones y que
te hace mirar tus relaciones y vínculos. Al escribir no me había planteado todo
esto. Si es así, estoy contenta.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
El libro Corazón,
de Edmondo de Amicis
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Por los muchos
años que llevo en el club de lectura, he experimentado que un libro tiene
diversas lecturas e interpretaciones y que habrá una persona a la que le ha
encantado, otra a la que no le habrá gustado nada y, en medio, múltiples
visiones diferentes del mismo libro. Como autora, tengo el trabajo de aplicarme
todo esto.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritora?
Muchísimas y, a
veces, pienso que sin todas estas personas la novela no tendría vida propia. En
cada momento del proceso tuve uno o varios apoyos. Hay una hoja de
agradecimientos en Un silencio de plomo y no están todas las que debieran...
¿Cuál es
tu peor miedo como escritora?
Que no me lean.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
En muchas
ocasiones pensé tirar la toalla y siempre encontré un asidero para agarrarme y
seguir. Quizás, inconscientemente, no quería tirar la toalla.
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autora?
Que Un
silencio de plomo acompañe a algunas personas, que ayude a visibilizar las violencias
invisibles y a proteger a la población más vulnerable.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
Que la comprendo.
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Que no se juzgue,
que no se critique y sólo cuando lleve mucho escrito, comience a corregirse.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
No
Y para
acabar. ¿Quién es realmente Ana Inclán?
Soy una mujer a la
que siempre interesó el comportamiento humano; me licencié en biológicas. He
desarrollado mi profesión como coach personal, coach ejecutiva y coach social,
acompañando a personas para mejorar o cambiar algún aspecto de su vida. Del desempeño
de mi trabajo procede la base para la novela Un silencio de plomo. La historia
y los personajes han sido creados en el espacio y tiempo que tuve gracias a una
enfermedad que me impedía continuar con mi trabajo y me recluyó en casa.
Mil gracias por
esta entrevista que me da la oportunidad de ayudar a que se conozca la novela Un
silencio de plomo.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Entrevista
hecha por María R. Samón

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