LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA IVÁN MOURÍN
Hoy, en «La voz
detrás de la pluma», nos acompaña Iván Mourín. Bienvenido y gracias por
aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritor?
Desde pequeño,
me ha encantado crear historias. Empecé con nueves años y no he parado desde
entonces. Lo que no imaginé nunca es que pasaría de ser una afición a
convertirse en mi profesión, complicada a veces, pero muy satisfactoria muchas
otras.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
De una idea
siempre. En ocasiones, el detalle más simple acaba llamando mi atención, como
una chispa capaz de crear un fuego inmenso y descontrolado. Ahí es cuando
empieza la parte interesante, aquella en la que hay que tratar de controlar las
llamas y que no acabe por generar un incendio mental que no me lleve a ninguna
parte.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
El proceso de
documentación suele estar muy bien porque hago mucho trabajo de campo, con
entrevistas, poniendo en práctica algunas ideas..., pero lo mejor es el momento
de la escritura, ese primer borrador imperfecto al que hay que ir dándole forma
hasta alcanzar el ansiado final. Después, lo que menos me gusta hacer, aunque
es muy necesaria, es la corrección. Tal vez sea porque, dentro de mi profesión,
también soy corrector y eso me gusta más cuando son textos ajenos.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Tengo la suerte
de poder decir que nunca lo he sufrido. Es posible que sea porque siempre estoy
con muchos trabajos a la vez y puedo ir picoteando de aquí y de allí, jugar con
la promiscuidad creativa.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?
Ser escritor
fantasma, escribir por encargo para terceros, adaptándome a lo que necesita esa
persona, dar la voz narrativa adecuada, la temática solicitada... Es un trabajo
muy interesante y te obliga a cambiar y probar muchos registros nuevos.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
Sin duda, Edgar
Allan Poe y Stephen King. Aunque con el tiempo se han añadido nuevos autores,
siempre tendrán un hueco especial como mentores.
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Por un lado,
algo muy deseado, lograr que una editorial decida publicar tu obra y lograr
tenerla entre las manos en formato físico. Por el otro, empiezas a conocer los
tejemanejes editoriales y a ver que ese concepto bohemio de la escritura no
existe si quieres dedicarte profesionalmente.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
De momento,
estoy bien con lo que escribo, pero nunca descarto nada. Hay que pensar que me
inicié en el terror, quería ser escritor de terror a toda costa, pero fui
consciente de que debía diversificar si quería evolucionar, y me fui a otros
géneros y campos profesionales dentro de la escritura.
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
No,
puedo escribir en cualquier parte, a cualquier hora.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Muchas:
escribir a mano; escuchar música o algún podcast adecuado para cada momento o
tema que escriba; dibujar escenas, personajes, escenarios...
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
Si puedo, lo
hago de día, pero no siempre es posible, así que cualquier momento que se pueda
robar para escribir es bien recibido.
¿Eres
disciplinado o caótico al trabajar?
Bastante
disciplinado, aunque no suelo emplear esquemas rígidos. Hay que dar
flexibilidad a la escritura, dejar que los personajes puedan tomar parte de las
riendas de su propia historia. Muchos bloqueos vienen precisamente por querer
ser demasiado estrictos, y cuando uno de los eslabones esquemáticos falla, se
les desmorona todo.
¿Eres más
lector o escritor?
Todo escritor
debe ser un buen lector. Si no es así, mal vamos.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
Ofrecer una
promesa que se cumpla. No podemos engañar al lector, que acceda a nuestra
historia y se lleve una decepción por no encontrar aquello que hemos tratado de
venderle en una sinopsis. Además, en una época en la que estamos acostumbrados
al consumo rápido (en series, películas...), es necesario un inicio potente, a
poder ser en la primera línea, pero aún es más necesario que seamos capaces de
mantener un ritmo que esté a la altura.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Que los
disfruten pasándolo mal. Cuando alguien me comenta que le ha gustado una de mis
historias, pero que le ha resultado tensa por lo que sucede, me doy por
satisfecho.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
Es uno que
suelo mencionar con frecuencia, porque es un recuerdo agradable. Tiene que ver
con un antiguo caserón enorme, en el que me encerraba en su biblioteca cuando
era pequeño. Ahí descubrí la literatura de terror, con nueve años, a través de
un volumen de Narraciones extraordinarias, de Edgar Allan Poe, que sigo
conservando como un tesoro añejo.
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Creo en las
críticas constructivas, son muy útiles, pero me aparto totalmente de aquella
que es maliciosa y que prolifera en redes sociales. Como indico en mis cuentas:
No interactúo con haters. No tengo interés alguno en gastar un tiempo
valiosísimo que puedo emplear en escribir.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?
Mi familia,
siempre.
¿Cuál es
tu peor miedo como escritor?
Quedarme sin
ideas. Eso me aterra. Por suerte, creo que tengo suficientes como para soportar
unos cuantos años más.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
Muchas, más de
las que me gustaría. Te encuentras muchas piedras en el camino (o gente que te
las pone, por desgracia), y eso hace que te plantees el tirar la toalla, pero
luego te paras a pensar con frialdad en la situación, en dónde has llegado,
aunque no sea muy lejos, y decides seguir adelante. Además, si cuentas con el
apoyo adecuado, es más fácil no rendirse.
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autor?
La verdad es
que no me lo he planteado. Me interesa más que la gente me lea ahora y ya está.
No voy a ser un clásico universal, de eso soy muy consciente, ni tampoco es mi
intención.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
Que
siga haciendo lo que le gusta, crear historias, que deje el ego de cuando sea
un poco más mayor (los veintipocos), donde se perderá grandes oportunidades, y que
confíe más en su intuición y menos en los vendehúmos.
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Que
lea mucho, muchísimo. Ese es el primer paso, esencial, y después que escriba
sin miedo, para sí mismo, hasta ganar seguridad. Después, es muy opcional:
desde asesorarse por otros escritores, asistir a cursos, probar siendo
autodidacta... No hay un manual 100% efectivo.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
Difícil
elegir. La verdad es que aprecio cada uno de mis trabajos, hasta los más
pequeños. Me siento afortunado.
Y para
acabar. ¿Quién es realmente Iván Mourín?
Cuando
me hacen esta pregunta, me cuesta mucho definirme. Es curioso, pero siempre es
más fácil, al menos en mi caso, hablar sobre mis defectos que sobre mis
cualidades (muy en contra de lo que recomiendan algunos libros de autoayuda).
Supongo que sólo soy una persona que no quiere, ni puede, dejar de escribir.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Muchas gracias
a ti. Ha sido un placer poder responder a todas estas preguntas tan
interesantes.
Entrevista
hecha por María R. Samón

0 comments:
Publicar un comentario