19 abr 2026

 



LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA IVÁN MOURÍN

 

Hoy, en «La voz detrás de la pluma», nos acompaña Iván Mourín. Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.

 

¿Qué te inspiró a convertirte en escritor?

Desde pequeño, me ha encantado crear historias. Empecé con nueves años y no he parado desde entonces. Lo que no imaginé nunca es que pasaría de ser una afición a convertirse en mi profesión, complicada a veces, pero muy satisfactoria muchas otras.

 

¿Cómo nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una escena?

De una idea siempre. En ocasiones, el detalle más simple acaba llamando mi atención, como una chispa capaz de crear un fuego inmenso y descontrolado. Ahí es cuando empieza la parte interesante, aquella en la que hay que tratar de controlar las llamas y que no acabe por generar un incendio mental que no me lleve a ninguna parte.

 

¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?

El proceso de documentación suele estar muy bien porque hago mucho trabajo de campo, con entrevistas, poniendo en práctica algunas ideas..., pero lo mejor es el momento de la escritura, ese primer borrador imperfecto al que hay que ir dándole forma hasta alcanzar el ansiado final. Después, lo que menos me gusta hacer, aunque es muy necesaria, es la corrección. Tal vez sea porque, dentro de mi profesión, también soy corrector y eso me gusta más cuando son textos ajenos.

 

¿Cómo manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?

Tengo la suerte de poder decir que nunca lo he sufrido. Es posible que sea porque siempre estoy con muchos trabajos a la vez y puedo ir picoteando de aquí y de allí, jugar con la promiscuidad creativa.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?

Ser escritor fantasma, escribir por encargo para terceros, adaptándome a lo que necesita esa persona, dar la voz narrativa adecuada, la temática solicitada... Es un trabajo muy interesante y te obliga a cambiar y probar muchos registros nuevos.

 

¿Qué libro o autor ha influido más en tu estilo literario?

Sin duda, Edgar Allan Poe y Stephen King. Aunque con el tiempo se han añadido nuevos autores, siempre tendrán un hueco especial como mentores.

 

¿Cómo fue la experiencia de publicar tu primer libro?

Por un lado, algo muy deseado, lograr que una editorial decida publicar tu obra y lograr tenerla entre las manos en formato físico. Por el otro, empiezas a conocer los tejemanejes editoriales y a ver que ese concepto bohemio de la escritura no existe si quieres dedicarte profesionalmente.

 

¿Hay algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?

De momento, estoy bien con lo que escribo, pero nunca descarto nada. Hay que pensar que me inicié en el terror, quería ser escritor de terror a toda costa, pero fui consciente de que debía diversificar si quería evolucionar, y me fui a otros géneros y campos profesionales dentro de la escritura.

 

¿Tienes algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?

No, puedo escribir en cualquier parte, a cualquier hora.

 

¿Hay alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?

Muchas: escribir a mano; escuchar música o algún podcast adecuado para cada momento o tema que escriba; dibujar escenas, personajes, escenarios...

 

¿Eres más de escribir de día o de noche?

Si puedo, lo hago de día, pero no siempre es posible, así que cualquier momento que se pueda robar para escribir es bien recibido.

 

¿Eres disciplinado o caótico al trabajar?

Bastante disciplinado, aunque no suelo emplear esquemas rígidos. Hay que dar flexibilidad a la escritura, dejar que los personajes puedan tomar parte de las riendas de su propia historia. Muchos bloqueos vienen precisamente por querer ser demasiado estrictos, y cuando uno de los eslabones esquemáticos falla, se les desmorona todo.

 

¿Eres más lector o escritor?

Todo escritor debe ser un buen lector. Si no es así, mal vamos.

 

¿Qué crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?

Ofrecer una promesa que se cumpla. No podemos engañar al lector, que acceda a nuestra historia y se lleve una decepción por no encontrar aquello que hemos tratado de venderle en una sinopsis. Además, en una época en la que estamos acostumbrados al consumo rápido (en series, películas...), es necesario un inicio potente, a poder ser en la primera línea, pero aún es más necesario que seamos capaces de mantener un ritmo que esté a la altura.

 

¿Qué esperas que tus lectores se lleven de tus libros?

Que los disfruten pasándolo mal. Cuando alguien me comenta que le ha gustado una de mis historias, pero que le ha resultado tensa por lo que sucede, me doy por satisfecho.

 

¿Cuál es tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?

Es uno que suelo mencionar con frecuencia, porque es un recuerdo agradable. Tiene que ver con un antiguo caserón enorme, en el que me encerraba en su biblioteca cuando era pequeño. Ahí descubrí la literatura de terror, con nueve años, a través de un volumen de Narraciones extraordinarias, de Edgar Allan Poe, que sigo conservando como un tesoro añejo.                                                                                                

 

¿Cómo manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?

Creo en las críticas constructivas, son muy útiles, pero me aparto totalmente de aquella que es maliciosa y que prolifera en redes sociales. Como indico en mis cuentas: No interactúo con haters. No tengo interés alguno en gastar un tiempo valiosísimo que puedo emplear en escribir.

 

¿Quiénes son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?

Mi familia, siempre.

 

¿Cuál es tu peor miedo como escritor?

Quedarme sin ideas. Eso me aterra. Por suerte, creo que tengo suficientes como para soportar unos cuantos años más.

 

¿Alguna vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?

Muchas, más de las que me gustaría. Te encuentras muchas piedras en el camino (o gente que te las pone, por desgracia), y eso hace que te plantees el tirar la toalla, pero luego te paras a pensar con frialdad en la situación, en dónde has llegado, aunque no sea muy lejos, y decides seguir adelante. Además, si cuentas con el apoyo adecuado, es más fácil no rendirse.

 

¿Qué tipo de legado te gustaría dejar como autor?

La verdad es que no me lo he planteado. Me interesa más que la gente me lea ahora y ya está. No voy a ser un clásico universal, de eso soy muy consciente, ni tampoco es mi intención.

 

¿Qué le dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?

Que siga haciendo lo que le gusta, crear historias, que deje el ego de cuando sea un poco más mayor (los veintipocos), donde se perderá grandes oportunidades, y que confíe más en su intuición y menos en los vendehúmos.

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por dónde empezar?

Que lea mucho, muchísimo. Ese es el primer paso, esencial, y después que escriba sin miedo, para sí mismo, hasta ganar seguridad. Después, es muy opcional: desde asesorarse por otros escritores, asistir a cursos, probar siendo autodidacta... No hay un manual 100% efectivo.

 

De todo lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?

Difícil elegir. La verdad es que aprecio cada uno de mis trabajos, hasta los más pequeños. Me siento afortunado.

 

Y para acabar. ¿Quién es realmente Iván Mourín?

Cuando me hacen esta pregunta, me cuesta mucho definirme. Es curioso, pero siempre es más fácil, al menos en mi caso, hablar sobre mis defectos que sobre mis cualidades (muy en contra de lo que recomiendan algunos libros de autoayuda). Supongo que sólo soy una persona que no quiere, ni puede, dejar de escribir.

 

Muchas gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder conocerte un poquito mejor.

Muchas gracias a ti. Ha sido un placer poder responder a todas estas preguntas tan interesantes.

 

 

Entrevista hecha por María R. Samón

0 comments:

Publicar un comentario

 

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Mi sello personal

Mi sello personal