15 dic 2025

 


LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: MARÍA DE LA PALMA


Hoy, en «La voz detrás de la pluma», nos acompaña María de la Palma. Bienvenida y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.

 

¿Qué te inspiró a convertirte en escritora?

 

Pues fíjate lo que te voy a decir, entre mis proyecto nunca barajé esta posibilidad. Es verdad que siempre me gustó escribir, porque hacerlo me ayudaba a ordenar mi mente, pero nunca lo hacía con la intención de compartirlo. Mi acceso al mundo de las letras fue casi fortuito. La editorial ICB se puso en contacto con José Antonio Fernández Viñas y conmigo, interesándose por publicarnos en un libro una investigación muy innovadora en el terreno laboral que habíamos realizado juntos y tras llegar a pensar que era una broma de la radio y plantearme que no tenía muy claro si seríamos capaces de escribirlo, decidimos aceptar la oferta por si esa oportunidad nos ayudaba a dar a conocer los resultados del estudio.

Para nuestra sorpresa aquel libro funcionó muy bien en el mercado hispanoamericano y la editorial me propuso seguir escribiendo con ellos dentro de una colección titulada De lo humano a la empresa, para seguir divulgando mis conocimientos como psicóloga en dicha área. 

Escribiendo todos estos títulos fue como me di cuenta de que eso de escribir me gustaba y mucho, y que editar era una potente herramienta de difusión complementaria al trabajo que realizo, por lo que decidí seguir este camino. Con todas las dificultades que entraña en muchas ocasiones, pero cuando haces algo por pasión y propósito... lo disfrutas. 

 

¿Cómo nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una escena?

 

Por extraño que pueda parecer, lo primero que me viene a la mente siempre es el título del libro. En mi cabeza, el título funciona como una llave maestra que marcará el camino de la historia sobre la que quiero escribir. Es lo que coloco en el centro del mapa de ideas sobre el que construyo el resto de la trama, en ese abrumador papel en blanco que tanto temen muchos autores. Y lo más curioso es que, en minutos, ese papel se ha llenado de personajes, escenas, trama..., etc.

 

 

¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?

 

La que más disfruto es la fase de documentación, porque aunque acuda a fuentes tradicionales nunca escribo sobre un tema que no haya experimentado en primera persona. Por ejemplo, si voy a narrar algo sobre un escenario a incluirse, me desplazo sobre el terreno a dicho escenario, me lo pateo como se suele decir coloquialmente, a ver qué sensaciones me transmite y en algunos casos aprovecho para charlar con personas con las que me encuentre por si me aportan datos del saber popular que no suelan aparecer en otras fuentes.

La que menos disfruto es la revisión y corrección. ¡Lo reconozco! No por nada, ya que cuatro ojos ven más que dos y todo lo que contribuya a mejorar la calidad de un manuscrito siempre es bienvenido por mi parte y más que necesario. La disfruto poco, por lo que te comentaba hace unos minutos, en mi caso todo empieza desde el título, y muchas veces las editoriales por temas comerciales y de marketing te proponen modificarlo y si se modifica el pilar central que inspiró la obra, en muchas ocasiones desvirtúa el propósito con el que fue escrita y despista a los lectores hacia los que va dirigida. Negociar con ellos por mantenerlos es una ardua tarea en la que no siempre me llevo el gato al agua.

 

 

¿Cómo manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?

 

Cuando me siento a escribir tengo la suerte de concentrarme con mucha facilidad, hasta el extremo de meterme tanto en lo que estoy narrando que pierdo la noción del tiempo, por lo que pocas veces he tenido el problema de toparme con un bloqueo de este tipo. Lo que sí que me ocurre es que, como mi actividad profesional me impide sentarme a escribir a diario, cuando tengo que retomar la trama en el punto en el que la dejé hace varios días, sí que me cuesta arrancar. ¿Cómo lo soluciono? Reviso el mapa de ideas que confecciono al principio hasta que mi atención vuelva a centrarse en la historia, y esa llave maestra haga su magia, ya que es la que me inspira. 

 

 

¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como escritora?

 

Tengo dos muy significativos. El primero, una vez descubrí que no se trataba de una broma de la radio, aceptar el reto de escribir el primer libro, no sólo por no tener muy claro si daríamos la talla, sino porque tuvimos un plazo de tres meses para confeccionarlo. Lo que me supuso aparcar mi agenda laboral durante varias semanas con lo que ello conlleva. En esa ocasión, de haber llegado el temido bloqueo del escritor, lo hubiéramos tenido muy complicado mi compañero y yo.

 

Y el segundo, tuvo que ver con el momento de publicar mis dos novelas ya que, al estar inspiradas en hechos reales, y narrar la trastienda psicológica que se esconde sobre temáticas muy sensibles en ambos casos, había que echarle mucho valor a la cosa y estar preparada para posibles críticas. Pero como te decía al principio, decidí escribir para divulgar mis conocimientos, con el único propósito de ayudar a otras personas que pudiesen transitar por experiencias vitales similares, mostrándoles una salida. Por lo que feliz en ambos casos de haber dado ese paso hacia delante.

 

 

¿Qué libro o autor ha influido más en tu estilo literario?

 

Desde muy joven siempre me ha interesado mucho la literatura, soy una especie de ratón de biblioteca que se ha nutrido de muchas lecturas de diferentes autores y géneros, por lo que elegir uno me resulta difícil. Aunque quizá, uno de los autores que más haya marcado mi forma de escribir haya sido Víctor Frank con su libro El hombre en busca de sentido. Libro que, por cierto, no me cansaré de recomendar. Para las personas interesadas en el target en el que escribo, ese libro es una joya.

 

 

¿Cómo fue la experiencia de publicar tu primer libro?

 

Cómo antes te comentaba, en torno a aquella experiencia giraron muchas sensaciones. Vértigo por adentrarte en un mundo desconocido que ni siquiera tenías en mente transitar, incertidumbre por el resultado, estrés por tener que escribirlo contra reloj, ilusión por la oportunidad, sorpresa por la buena acogida y sobre todo gratitud..., porque aceptar aquel reto me ha traído hasta aquí, y me ha permitido descubrir y disfrutar de una pasión que se mantuvo dormida durante mucho tiempo y de la que no era consciente.

 

 

¿Hay algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?

 

Te voy a compartir algo que ronda por mi cabeza desde hace algún tiempo. Durante mi juventud formé parte de una compañía de teatro, actuar, era algo que me encantaba. Por esa razón, estoy pensando en escribir una obra de teatro. Este alocado proyecto me ilusiona mucho porque los personajes podrían cobrar vida y de lograrlo hasta me animaría a encarnar sobre los escenarios a uno de ellos, retomando así una actividad que fue muy gratificante para mí en el pasado. Como se suele decir, mataría dos pájaros de un tiro.

 

 

¿Tienes algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?

 

Suelo escribir en el despacho que tengo en casa, porque ese entorno es sinónimo de concentración para mí. Pero en el pasado, cuando no disponía de este espacio, buscaba inspiración y cobijo en el anfiteatro del edificio Kursaal, de Algeciras, ciudad en la que residía por aquel entonces. Un lugar lleno de simbología y claves místicas, que os animo a visitar si tenéis oportunidad.

Durante meses, podría decirse que me convertí en una improvisada okupa de las instalaciones porque pasaba las mañanas allí en soledad escribiendo la primera novela. La paz que sentía en aquel lugar me ha calado hasta la médula, por lo que siempre que regreso a la ciudad busco un hueco para visitarlo y que me siga inspirando y reconectando con aquella sensación. En síntesis, si la musa de un escritor adoptara la forma de una edificio, la mía sería sin dudarlo el Kursaal.

 

 

¿Hay alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?

 

Mira al leer tengo, no se si la manía o la preferencia, de hacerlo sobre libros en papel, porque me gusta hacer anotaciones o subrayar algo que me llame la atención. Y una vez llegue a la palabra fin, el libro va a mi biblioteca personal. Me gusta sentirme rodeada de libros, porque me recuerdan que todos ellos me han aportado conocimiento y sus autores me han permitido entrar en el mundo de sus historias, algo que enriquece mucho.

En el caso de escribir, creo que esto sí que es una manía, y hasta absurda cuando lo pienso con frialdad. Suelo escribir en el ordenador, porque no soporto ver un papel arrugado. Es algo que me puede, por eso esquivo el papel. ¡Sólo recuerdo que avisé de que era absurda! Y por suerte, como me estáis leyendo, no podéis ver el rubor que recorre mis mejillas al confesarlo ahora.

 

¿Eres más de escribir de día o de noche?

 

Mi mente funciona mucho mejor por las mañanas, por lo que cuando tengo tiempo de escribir, suelo madrugar para disponer de más horas. Aunque también te reconozco que, por aquello de perder la noción del tiempo, alguna vez me he sorprendido al darme cuenta de que había caído la noche y ahí seguía yo, llena de energía, narrando la historia que me trajese entre manos. 

 

 

¿Eres disciplinada o caótica al trabajar?

 

En casa me llaman, espero que cariñosamente y no sólo para mofarse de mí, la alemana - japonesa, por mi forma de planificar y organizar cualquier tipo de tarea. Por lo que podría decirse que soy bastante disciplinada. Algo que con los años he tenido que pulir porque el exceso de disciplina te impide disfrutar de muchas cosas si te quedas atrapado en las responsabilidades y el perfeccionismo. 

 

 

¿Eres más lectora o escritora?

 

Hoy no estaríamos conversando si no me gustase escribir, pero como antes te comentaba, desde niña he sido una insaciable lectora, por lo que te diría que 50/50. Mi pena es que ahora, de adulta, no dispongo de tanto tiempo como el que me gustaría para poder disfrutar de un buen libro. Porque autores, los hay y muy buenos. Incluso afirmaría que muchas veces los menos conocidos son los que más te sorprenden gratamente. Pero como no gozan de visibilidad, complicado que sus obras lleguen a tus manos.

 

Pero también te digo que cierto pajarito me ha soplado que en breve vas a publicar tu tercera novela, esa a la que le has dedicado cinco años y que, por lo que has compartido, tiene muy buena pinta, por lo que si toca madrugar para leerla cuando la publiques, esta compañera de letras, créeme que madrugará. Un ejemplar, espero que firmado, seguro que se muda a mi biblioteca.

 

¿Qué crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?

 

Que, o bien la temática resuene con sus experiencias vitales hasta el punto de ponerse en la piel de los personajes al sentirse identificado con ellos, o que el género sea de su interés y lo atrape por sus preferencias personales.

 

¿Qué esperas que tus lectores se lleven de tus libros?

 

Hasta la fecha, todos mis libros, aunque no lo parezca por sus diferentes formatos, invitan al lector a una profunda reflexión que les brinde autoconocimiento y les amplie la conciencia. Todos muestran cómo es el camino del crecimiento interior por dentro, desde su trastienda, esa que muchas veces eludimos por el miedo a perdernos por ella y que por eludirla nos deja atrapados en el dolor y el sufrimiento.

 

Lo que me gustaría que se llevasen los lectores de mis libros son las claves para poder abordar con éxito cualquier proceso de sanación psicológica y emocional, y la convicción de que la capacidad del ser humano para resurgir de sus cenizas es ilimitada, aunque la mente nos diga que algo es imposible.

 

 

¿Cuál es tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?

 

En la etapa escolar, cuando era alumna de primaria, tuve la suerte de tener como profesora a la señorita Puri, a la que aún hoy recuerdo con gran cariño. Esta mujer nos transmitió su pasión por los libros, nos leía muchos en clase y hasta nos llevó un día a una biblioteca para que viésemos cuantos existían. No recuerdo con qué edad exacta fue eso, pero sí que recuerdo que pensé: «algún día yo me haré con una biblioteca como esta». Y fíjate, que así ha sido. Me la he montado en casa. 

 

 

¿Cómo manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?

 

Como parto de la premisa de que no puedes gustarle a todo el mundo, y suelo ser bastante respetuosa con las opiniones ajenas, las críticas no me afectan de forma negativa porque las entiendo de forma constructiva. Si no te las llevas a lo personal considero que te pueden ayudar mucho a mejorar.

 

Otra cosa para mí, son los ataques disfrazados de críticas que, lamentablemente y gracias al anonimato que proporcionan en ocasiones las redes sociales, muchas personas utilizan para desprestigiarte a ti o a tu trabajo, por mera maldad. Hubo un tiempo en el que este tipo de conductas me irritaban, pero actualmente hasta me estimulan porque pienso que, si te convierten en foco de dichos ataques, por algo será... y recuerdo la célebre cita del Quijote en el que el caballero de la triste figura le explicaba a su escudero que, si los perros ladraban a su paso, era simplemente porque cabalgaban.

 

 

¿Quiénes son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritora?

 

Como bien sabes, este camino es más arduo de lo que pueden imaginar los lectores y no siempre encuentras el apoyo que necesitas para no rendirte. En mi caso, por la forma en la que entré en el mundo de las letras, pocas personas de mi entorno más cercano apostaron por mí. Pensaron, mofándose, que era una de mis locuras pasajeras y que la aventurilla literaria tendría poco recorrido.

 

Con esto quiero decirte que mi mayor apoyo han sido mis lectores, ya que escribo por y para ellos, desde el propósito que antes te compartí. Y lo han sido porque he tenido la suerte de interaccionar con muchos de ellos, que tras leer alguno de mis libros me han contactado para contarme cómo el leerlos les ha cambiado la vida en muchos aspectos expresándome su gratitud. Y no sé cómo lo verán los demás, pero para mí estos gestos lo son todo, me colman de satisfacción y me animan a seguir moviéndome en esta dirección. 

 

 

¿Cuál es tu peor miedo como escritora?

 

Esto va a sonar un poco raro, porque conozco a muchos autores que se frustran si no alcanzan la visibilidad necesaria para que sus obras lleguen al público al que se dirigen y vendan muchos libros. En mi caso la cantidad ―y espero que esto no lo lean mis editores― nunca me ha preocupado, porque confío en que los mensajes que trato de transmitir llegarán por sí mismos a dónde sea necesario recibirlos. 

 

En ese sentido, mi mayor miedo sería que, cuando lleguen, no toquen el corazón del lector, hasta el extremo de que se atreva a poner dichos mensajes a prueba para que pueda comprobar que funcionan.

 

¿Alguna vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?

 

Sólo me ha pasado una vez, y casi que las circunstancias que se dieron lo logran. Te cuento. La última novela que he publicado ha podido gestarse en un formato muy peculiar gracias a la colaboración de una veintena de personas que han colaborado en el proyecto cediendo sus entrevistas personales en video. Personas a las que, dicho sea de paso, desde aquí vuelvo a expresarles mi gratitud. El punto fue, que algunas personas confundieron colaboración con imposición y trataron de hacerse con el control de la obra indicándome a quien debía entrevistar ―por intereses personales― y a quién no ―por desavenencias personales―. Algo que, en el caso de haber cedido a sus pretensiones, desvirtuaba, y mucho, el sentido de la novela. Como mi pluma se mantuvo más que fiel y firme a su propósito inicial, eso no fue del agrado de algunos cuando comprobaron que no soy tan manipulable y dócil como erróneamente presuponían y comenzaron los ataques y los intentos de boicotearme el camino.

 

Reconozco que este escenario me hizo tener el borrador guardado por un tiempo, valorando si publicarlo o no, pero tomé la decisión final de sacarlo a la luz, porque la novela precisamente trata de mostrar la luz y la sombra que se esconde en el inconsciente humano... y mira tú por donde... la sombra me la sirvieron en bandeja, no tuve que pensar mucho para plasmarla, me dieron el guion hecho. Si me hubiese rendido, la sombra hubiera ganado la partida, y en mi tablero vital yo siempre juego las manos en el lado de la luz. Por lo que pensé...  ¡Vamos con todo! ¡Vamos a ser fieles a esa esencia de luz que siempre invito a recuperar!

 

 

¿Qué tipo de legado te gustaría dejar como autora?

 

Una cosa que no te he contado aún, es que muchos de mis libros, antes de tomar la decisión de publicarlos, los escribí como un legado para mi hija. Legado en el que, por cierto, cuando los fui publicando, mi hija participó como ilustradora siendo aún muy pequeña en edad. Por ser un legado para ella, la invité a colaborar conmigo, para que anclase con más fuerza el vínculo con mama, por si en el futuro, cuando mama ya no estuviese, todos estos recuerdos la ayudan a sentirme a su lado y a sentir el inmenso amor que le tengo.

 

De manera más genérica, si en el futuro mis libros alguien los recuerda, me gustaría que pensaran en mí como una autora que no dudo en compartir y transmitir sus experiencias vitales, todo lo que aprendió de la vida, con la simple intención de ayudar a otros seres humanos a escapar del dolor y el sufrimiento.    

 

 

¿Qué le dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?

 

Le diría muchas cosas, del estilo: ¡No sabes en el lío que te vas a meter!¡Te queda por aprender más de lo que imaginas!¡Este camino está plagado de espinas!... pero, sobre todo, le diría: ¡No dudes en transitarlo porque, pese a todo, acabará convirtiéndose en una de las experiencias más gratificantes de tu vida, porque te va a permitir mostrarte tal cual eres, desde tu esencia más genuina, sin miedo alguno. Y por el camino conocerás a gente maravillosa que te nutrirá el corazón!

 

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por dónde empezar?

 

Por si el interesado tiene la mala suerte de rodearse de un entorno como el mío, en el que dudan de tu capacidad, le diría que ante todo tenga confianza en sí mismo y que esas personas que pueden influir para desanimarlo, en el fondo de lo que están hablando es de sus propias limitaciones, no de las suyas. Le diría también que, si emprender este camino es su sueño, que no dude en ir a por él, porque los sueños se hacen realidad si uno está dispuesto a dirigirse hacia ellos con determinación. Con esas dos consignas bien claras, si tiene una buena historia que contar, dudo que, si se sienta a escribir, el folio permanezca en blanco por mucho tiempo y su pluma no fluya desde la inspiración más genuina.

 

 

De todo lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?

 

Te voy a compartir otra curiosidad. Luz, de la fábula incluida en Dar es Crear; Soy, de la fábula incluida en Soy: ¿Me recuerdas?; Parte, de la fábula incluida en Empresas conscientes; y Alma, personaje principal en las novelas Telas de araña: celdas invisibles,  y Esencia de luz en una botella, son, en verdad, el mismo personaje. Todos van contando las experiencias vitales que yo misma fui transitando mientras recorría mi camino de autoconocimiento y sanación interior. Como cada etapa fue distinta, los personajes se adaptan a cada contexto, de ahí que parezca que son diferentes. Pero el alma que les da vida en cada narración es la misma que se esconde tras la pluma que los creó.

 

Y para acabar. ¿Quién es realmente María de la Palma?

 

Como siempre digo cuando me piden que me presente, Palma es una simple mujer normal entre todos los mortales a la que la vida le dio bastante fuerte por todos los lados imaginables; que en el pasado tuvo que hacer frente a situaciones bastante duras de encarar sin ningún tipo de apoyo y a la que no le quedó otra que reconstruirse desde cero, resurgiendo de sus cenizas cual ave fénix. Y que cuando logró sanar su corazón, usa su pluma para ayudar a otras personas a que sanen el suyo. Porque si ella lo logró, está segura de que los demás también pueden si se les muestra el camino. 

 

 

Muchas gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder conocerte un poquito mejor.

 

 

Entrevista hecha por María R. Samón

 

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