LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: MARÍA DE LA PALMA
Hoy, en «La voz
detrás de la pluma», nos acompaña María de la Palma.
Bienvenida y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con
nosotros. Empecemos.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritora?
Pues fíjate lo
que te voy a decir, entre mis proyecto nunca barajé esta posibilidad. Es verdad
que siempre me gustó escribir, porque hacerlo me ayudaba a ordenar mi mente,
pero nunca lo hacía con la intención de compartirlo. Mi acceso al mundo de las
letras fue casi fortuito. La editorial ICB se puso en contacto con José Antonio
Fernández Viñas y conmigo, interesándose por publicarnos en un libro una
investigación muy innovadora en el terreno laboral que habíamos realizado
juntos y tras llegar a pensar que era una broma de la radio y plantearme que no
tenía muy claro si seríamos capaces de escribirlo, decidimos aceptar la oferta
por si esa oportunidad nos ayudaba a dar a conocer los resultados del estudio.
Para nuestra
sorpresa aquel libro funcionó muy bien en el mercado hispanoamericano y la
editorial me propuso seguir escribiendo con ellos dentro de una colección
titulada De lo humano a la empresa, para seguir divulgando mis
conocimientos como psicóloga en dicha área.
Escribiendo
todos estos títulos fue como me di cuenta de que eso de escribir me gustaba y
mucho, y que editar era una potente herramienta de difusión complementaria al
trabajo que realizo, por lo que decidí seguir este camino. Con todas las
dificultades que entraña en muchas ocasiones, pero cuando haces algo por pasión
y propósito... lo disfrutas.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
Por extraño que
pueda parecer, lo primero que me viene a la mente siempre es el título del
libro. En mi cabeza, el título funciona como una llave maestra que marcará el
camino de la historia sobre la que quiero escribir. Es lo que coloco en el
centro del mapa de ideas sobre el que construyo el resto de la trama, en ese
abrumador papel en blanco que tanto temen muchos autores. Y lo más curioso es
que, en minutos, ese papel se ha llenado de personajes, escenas, trama..., etc.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
La que más
disfruto es la fase de documentación, porque aunque acuda a fuentes
tradicionales nunca escribo sobre un tema que no haya experimentado en primera
persona. Por ejemplo, si voy a narrar algo sobre un escenario a incluirse, me
desplazo sobre el terreno a dicho escenario, me lo pateo como se suele decir
coloquialmente, a ver qué sensaciones me transmite y en algunos casos aprovecho
para charlar con personas con las que me encuentre por si me aportan datos del
saber popular que no suelan aparecer en otras fuentes.
La que menos
disfruto es la revisión y corrección. ¡Lo reconozco! No por nada, ya que cuatro
ojos ven más que dos y todo lo que contribuya a mejorar la calidad de un
manuscrito siempre es bienvenido por mi parte y más que necesario. La disfruto
poco, por lo que te comentaba hace unos minutos, en mi caso todo empieza desde
el título, y muchas veces las editoriales por temas comerciales y de marketing
te proponen modificarlo y si se modifica el pilar central que inspiró la obra,
en muchas ocasiones desvirtúa el propósito con el que fue escrita y despista a
los lectores hacia los que va dirigida. Negociar con ellos por mantenerlos es
una ardua tarea en la que no siempre me llevo el gato al agua.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Cuando me
siento a escribir tengo la suerte de concentrarme con mucha facilidad, hasta el
extremo de meterme tanto en lo que estoy narrando que pierdo la noción del
tiempo, por lo que pocas veces he tenido el problema de toparme con un bloqueo
de este tipo. Lo que sí que me ocurre es que, como mi actividad profesional me
impide sentarme a escribir a diario, cuando tengo que retomar la trama en el
punto en el que la dejé hace varios días, sí que me cuesta arrancar. ¿Cómo lo
soluciono? Reviso el mapa de ideas que confecciono al principio hasta que mi
atención vuelva a centrarse en la historia, y esa llave maestra haga su magia,
ya que es la que me inspira.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritora?
Tengo dos muy
significativos. El primero, una vez descubrí que no se trataba de una broma de
la radio, aceptar el reto de escribir el primer libro, no sólo por no tener muy
claro si daríamos la talla, sino porque tuvimos un plazo de tres meses para
confeccionarlo. Lo que me supuso aparcar mi agenda laboral durante varias
semanas con lo que ello conlleva. En esa ocasión, de haber llegado el temido
bloqueo del escritor, lo hubiéramos tenido muy complicado mi compañero y yo.
Y el segundo,
tuvo que ver con el momento de publicar mis dos novelas ya que, al estar
inspiradas en hechos reales, y narrar la trastienda psicológica que se esconde
sobre temáticas muy sensibles en ambos casos, había que echarle mucho valor a
la cosa y estar preparada para posibles críticas. Pero como te decía al
principio, decidí escribir para divulgar mis conocimientos, con el único
propósito de ayudar a otras personas que pudiesen transitar por experiencias
vitales similares, mostrándoles una salida. Por lo que feliz en ambos casos de
haber dado ese paso hacia delante.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
Desde muy joven
siempre me ha interesado mucho la literatura, soy una especie de ratón de
biblioteca que se ha nutrido de muchas lecturas de diferentes autores y
géneros, por lo que elegir uno me resulta difícil. Aunque quizá, uno de los
autores que más haya marcado mi forma de escribir haya sido Víctor Frank con su
libro El hombre en busca de sentido. Libro que, por cierto, no me
cansaré de recomendar. Para las personas interesadas en el target en el que
escribo, ese libro es una joya.
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Cómo antes te
comentaba, en torno a aquella experiencia giraron muchas sensaciones. Vértigo
por adentrarte en un mundo desconocido que ni siquiera tenías en mente
transitar, incertidumbre por el resultado, estrés por tener que escribirlo
contra reloj, ilusión por la oportunidad, sorpresa por la buena acogida y sobre
todo gratitud..., porque aceptar aquel reto me ha traído hasta aquí, y me ha
permitido descubrir y disfrutar de una pasión que se mantuvo dormida durante
mucho tiempo y de la que no era consciente.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
Te voy a
compartir algo que ronda por mi cabeza desde hace algún tiempo. Durante mi
juventud formé parte de una compañía de teatro, actuar, era algo que me
encantaba. Por esa razón, estoy pensando en escribir una obra de teatro. Este
alocado proyecto me ilusiona mucho porque los personajes podrían cobrar vida y
de lograrlo hasta me animaría a encarnar sobre los escenarios a uno de ellos,
retomando así una actividad que fue muy gratificante para mí en el pasado. Como
se suele decir, mataría dos pájaros de un tiro.
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
Suelo escribir
en el despacho que tengo en casa, porque ese entorno es sinónimo de
concentración para mí. Pero en el pasado, cuando no disponía de este espacio,
buscaba inspiración y cobijo en el anfiteatro del edificio Kursaal, de
Algeciras, ciudad en la que residía por aquel entonces. Un lugar lleno
de simbología y claves místicas, que os animo a visitar si tenéis
oportunidad.
Durante meses,
podría decirse que me convertí en una improvisada okupa de las instalaciones
porque pasaba las mañanas allí en soledad escribiendo la primera novela. La paz
que sentía en aquel lugar me ha calado hasta la médula, por lo que siempre que
regreso a la ciudad busco un hueco para visitarlo y que me siga inspirando y
reconectando con aquella sensación. En síntesis, si la musa de un escritor
adoptara la forma de una edificio, la mía sería sin dudarlo el Kursaal.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Mira al leer tengo, no se si la manía o la preferencia, de
hacerlo sobre libros en papel, porque me gusta hacer anotaciones o subrayar
algo que me llame la atención. Y una vez llegue a la palabra fin, el libro va a
mi biblioteca personal. Me gusta sentirme rodeada de libros, porque me
recuerdan que todos ellos me han aportado conocimiento y sus autores me han
permitido entrar en el mundo de sus historias, algo que enriquece mucho.
En el caso de escribir, creo que esto sí que es una manía,
y hasta absurda cuando lo pienso con frialdad. Suelo escribir en el ordenador,
porque no soporto ver un papel arrugado. Es algo que me puede, por eso esquivo
el papel. ¡Sólo recuerdo que avisé de que era absurda! Y por suerte, como me
estáis leyendo, no podéis ver el rubor que recorre mis mejillas al confesarlo
ahora.
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
Mi mente
funciona mucho mejor por las mañanas, por lo que cuando tengo tiempo de
escribir, suelo madrugar para disponer de más horas. Aunque también te
reconozco que, por aquello de perder la noción del tiempo, alguna vez me he
sorprendido al darme cuenta de que había caído la noche y ahí seguía yo, llena
de energía, narrando la historia que me trajese entre manos.
¿Eres
disciplinada o caótica al trabajar?
En casa me
llaman, espero que cariñosamente y no sólo para mofarse de mí, la alemana -
japonesa, por mi forma de planificar y organizar cualquier tipo de tarea. Por
lo que podría decirse que soy bastante disciplinada. Algo que con los años he
tenido que pulir porque el exceso de disciplina te impide disfrutar de muchas
cosas si te quedas atrapado en las responsabilidades y el perfeccionismo.
¿Eres más
lectora o escritora?
Hoy no
estaríamos conversando si no me gustase escribir, pero como antes te comentaba,
desde niña he sido una insaciable lectora, por lo que te diría que 50/50. Mi
pena es que ahora, de adulta, no dispongo de tanto tiempo como el que me
gustaría para poder disfrutar de un buen libro. Porque autores, los hay y muy
buenos. Incluso afirmaría que muchas veces los menos conocidos son los que más
te sorprenden gratamente. Pero como no gozan de visibilidad, complicado que sus
obras lleguen a tus manos.
Pero también te
digo que cierto pajarito me ha soplado que en breve vas a publicar tu tercera
novela, esa a la que le has dedicado cinco años y que, por lo que has
compartido, tiene muy buena pinta, por lo que si toca madrugar para leerla
cuando la publiques, esta compañera de letras, créeme que madrugará. Un
ejemplar, espero que firmado, seguro que se muda a mi biblioteca.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
Que, o bien la
temática resuene con sus experiencias vitales hasta el punto de ponerse en la
piel de los personajes al sentirse identificado con ellos, o que el género sea
de su interés y lo atrape por sus preferencias personales.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Hasta la fecha,
todos mis libros, aunque no lo parezca por sus diferentes formatos, invitan al
lector a una profunda reflexión que les brinde autoconocimiento y les amplie la
conciencia. Todos muestran cómo es el camino del crecimiento interior por
dentro, desde su trastienda, esa que muchas veces eludimos por el miedo a
perdernos por ella y que por eludirla nos deja atrapados en el dolor y el
sufrimiento.
Lo que me
gustaría que se llevasen los lectores de mis libros son las claves para poder
abordar con éxito cualquier proceso de sanación psicológica y emocional, y la
convicción de que la capacidad del ser humano para resurgir de sus cenizas es
ilimitada, aunque la mente nos diga que algo es imposible.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
En la etapa
escolar, cuando era alumna de primaria, tuve la suerte de tener como profesora
a la señorita Puri, a la que aún hoy recuerdo con gran cariño. Esta mujer nos
transmitió su pasión por los libros, nos leía muchos en clase y hasta nos llevó
un día a una biblioteca para que viésemos cuantos existían. No recuerdo con qué
edad exacta fue eso, pero sí que recuerdo que pensé: «algún día yo me haré con
una biblioteca como esta». Y fíjate, que así ha sido. Me la he montado en
casa.
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Como parto de
la premisa de que no puedes gustarle a todo el mundo, y suelo ser bastante
respetuosa con las opiniones ajenas, las críticas no me afectan de forma
negativa porque las entiendo de forma constructiva. Si no te las llevas a lo
personal considero que te pueden ayudar mucho a mejorar.
Otra cosa para
mí, son los ataques disfrazados de críticas que, lamentablemente y gracias al
anonimato que proporcionan en ocasiones las redes sociales, muchas personas
utilizan para desprestigiarte a ti o a tu trabajo, por mera maldad. Hubo un
tiempo en el que este tipo de conductas me irritaban, pero actualmente hasta me
estimulan porque pienso que, si te convierten en foco de dichos ataques, por
algo será... y recuerdo la célebre cita del Quijote en el que el
caballero de la triste figura le explicaba a su escudero que, si los perros
ladraban a su paso, era simplemente porque cabalgaban.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritora?
Como bien
sabes, este camino es más arduo de lo que pueden imaginar los lectores y no
siempre encuentras el apoyo que necesitas para no rendirte. En mi caso, por la
forma en la que entré en el mundo de las letras, pocas personas de mi entorno
más cercano apostaron por mí. Pensaron, mofándose, que era una de mis locuras
pasajeras y que la aventurilla literaria tendría poco recorrido.
Con esto quiero
decirte que mi mayor apoyo han sido mis lectores, ya que escribo por y para
ellos, desde el propósito que antes te compartí. Y lo han sido porque he tenido
la suerte de interaccionar con muchos de ellos, que tras leer alguno de mis
libros me han contactado para contarme cómo el leerlos les ha cambiado la vida
en muchos aspectos expresándome su gratitud. Y no sé cómo lo verán los demás,
pero para mí estos gestos lo son todo, me colman de satisfacción y me animan a
seguir moviéndome en esta dirección.
¿Cuál es
tu peor miedo como escritora?
Esto va a sonar
un poco raro, porque conozco a muchos autores que se frustran si no alcanzan la
visibilidad necesaria para que sus obras lleguen al público al que se dirigen y
vendan muchos libros. En mi caso la cantidad ―y espero que esto no lo lean mis
editores― nunca me ha preocupado, porque confío en que los mensajes que trato
de transmitir llegarán por sí mismos a dónde sea necesario recibirlos.
En ese sentido,
mi mayor miedo sería que, cuando lleguen, no toquen el corazón del lector,
hasta el extremo de que se atreva a poner dichos mensajes a prueba para que
pueda comprobar que funcionan.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
Sólo me ha
pasado una vez, y casi que las circunstancias que se dieron lo logran. Te
cuento. La última novela que he publicado ha podido gestarse en un formato muy
peculiar gracias a la colaboración de una veintena de personas que han
colaborado en el proyecto cediendo sus entrevistas personales en video.
Personas a las que, dicho sea de paso, desde aquí vuelvo a expresarles mi
gratitud. El punto fue, que algunas personas confundieron colaboración con
imposición y trataron de hacerse con el control de la obra indicándome a quien
debía entrevistar ―por intereses personales― y a quién no ―por desavenencias
personales―. Algo que, en el caso de haber cedido a sus pretensiones,
desvirtuaba, y mucho, el sentido de la novela. Como mi pluma se mantuvo más que
fiel y firme a su propósito inicial, eso no fue del agrado de algunos cuando
comprobaron que no soy tan manipulable y dócil como erróneamente presuponían y
comenzaron los ataques y los intentos de boicotearme el camino.
Reconozco que
este escenario me hizo tener el borrador guardado por un tiempo, valorando si
publicarlo o no, pero tomé la decisión final de sacarlo a la luz, porque la
novela precisamente trata de mostrar la luz y la sombra que se esconde en el
inconsciente humano... y mira tú por donde... la sombra me la sirvieron en
bandeja, no tuve que pensar mucho para plasmarla, me dieron el guion hecho. Si
me hubiese rendido, la sombra hubiera ganado la partida, y en mi tablero vital
yo siempre juego las manos en el lado de la luz. Por lo que pensé... ¡Vamos con todo! ¡Vamos a ser fieles a esa
esencia de luz que siempre invito a recuperar!
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autora?
Una cosa que no
te he contado aún, es que muchos de mis libros, antes de tomar la decisión de
publicarlos, los escribí como un legado para mi hija. Legado en el que, por
cierto, cuando los fui publicando, mi hija participó como ilustradora siendo
aún muy pequeña en edad. Por ser un legado para ella, la invité a colaborar conmigo,
para que anclase con más fuerza el vínculo con mama, por si en el futuro,
cuando mama ya no estuviese, todos estos recuerdos la ayudan a sentirme a su
lado y a sentir el inmenso amor que le tengo.
De manera más
genérica, si en el futuro mis libros alguien los recuerda, me gustaría que
pensaran en mí como una autora que no dudo en compartir y transmitir sus
experiencias vitales, todo lo que aprendió de la vida, con la simple intención
de ayudar a otros seres humanos a escapar del dolor y el sufrimiento.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
Le diría muchas
cosas, del estilo: ¡No sabes en el lío que te vas a meter!¡Te queda por
aprender más de lo que imaginas!¡Este camino está plagado de espinas!... pero,
sobre todo, le diría: ¡No dudes en transitarlo porque, pese a todo, acabará
convirtiéndose en una de las experiencias más gratificantes de tu vida, porque
te va a permitir mostrarte tal cual eres, desde tu esencia más genuina, sin
miedo alguno. Y por el camino conocerás a gente maravillosa que te nutrirá el
corazón!
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Por si el
interesado tiene la mala suerte de rodearse de un entorno como el mío, en el
que dudan de tu capacidad, le diría que ante todo tenga confianza en sí mismo y
que esas personas que pueden influir para desanimarlo, en el fondo de lo que
están hablando es de sus propias limitaciones, no de las suyas. Le diría
también que, si emprender este camino es su sueño, que no dude en ir a por él,
porque los sueños se hacen realidad si uno está dispuesto a dirigirse hacia
ellos con determinación. Con esas dos consignas bien claras, si tiene una buena
historia que contar, dudo que, si se sienta a escribir, el folio permanezca en
blanco por mucho tiempo y su pluma no fluya desde la inspiración más genuina.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
Te voy a compartir otra curiosidad. Luz, de la fábula
incluida en Dar es Crear; Soy, de la fábula incluida en Soy: ¿Me
recuerdas?; Parte, de la fábula incluida en Empresas conscientes; y
Alma, personaje principal en las novelas Telas de araña: celdas invisibles, y Esencia de luz en una botella, son,
en verdad, el mismo personaje. Todos van contando las experiencias vitales que
yo misma fui transitando mientras recorría mi camino de autoconocimiento y
sanación interior. Como cada etapa fue distinta, los personajes se adaptan a
cada contexto, de ahí que parezca que son diferentes. Pero el alma que les da
vida en cada narración es la misma que se esconde tras la pluma que los creó.
Y para
acabar. ¿Quién es realmente María de la Palma?
Como siempre digo cuando me piden que me presente,
Palma es una simple mujer normal entre todos los mortales a la que la vida le
dio bastante fuerte por todos los lados imaginables; que en el pasado tuvo que
hacer frente a situaciones bastante duras de encarar sin ningún tipo de apoyo y
a la que no le quedó otra que reconstruirse desde cero, resurgiendo de sus
cenizas cual ave fénix. Y que cuando logró sanar su corazón, usa su pluma para
ayudar a otras personas a que sanen el suyo. Porque si ella lo logró, está
segura de que los demás también pueden si se les muestra el camino.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Entrevista
hecha por María R. Samón

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