LA VOZ
DETRÁS DE LA PLUMA ALBERT VILLANUEVA
Hoy, en «La voz detrás de la pluma», nos acompaña Albert Villanueva. Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.
¿Qué te inspiró a convertirte en escritor?
Estoy aún en aquel momento en que la palabra «escritor» me parece muy
grande... Cuando se dirigen a mí como «escritor», miro hacia atrás, por si hay
alguien más... De momento me sigo considerando una persona que escribe. Como lo
he hecho siempre, desde joven. Aunque los escritos quedaran en un cajón o en el
disco duro de un ordenador.
Pero el año 2017 di el paso a publicar. Seguramente la edad me dio la
suficiente confianza para dejar que otros leyeran mis escritos. Sobre todo, soy
lector. Y quiero creer que todas las lecturas de mi vida me han servido como
entrenamiento para dar el paso al otro lado...
¿Cómo nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje,
una idea o una escena?
Nace como una idea. De momento, en todas mis novelas ha sido así: primero
una idea, una trama. Y después, trabajar los personajes que voy a necesitar
para desarrollarla.
¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
Todas las partes del proceso creativo son disfrutables y me dan
satisfacción personal, que es lo único que busco y deseo.
Disfruto muchísimo con la documentación. En todas mis novelas hay una
mirada al pasado y eso me obliga a un largo proceso de investigación, lo que me
hace aprender. Para mí, aprender continuamente es lo que más me enriquece.
Llevo toda la vida estudiando, formándome, reciclándome. Y eso me hace sentir
vivo. La fase de escritura es maravillosa, a pesar de los bloqueos puntuales o los
momentos de dudas... Poder plasmar en palabras las ideas que nacen en la cabeza
es una de las sensaciones más especiales que hay. E incluso la fase de
corrección, que a veces puede parecer pesada y aburrida, te da la oportunidad
de sentir la novela como una cosa viva y mejorable.
¿Cómo manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Buscando otro momento para enfrentarme a esa escena o ese capítulo. No
sirve de nada darse cabezazos contra la pantalla del ordenador... Igual que la
lectura tiene su momento, a veces no es el momento de la escritura. Además,
creo que puede ser contraproducente intentar forzarlo.
¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?
El mayor reto ha sido ser constante y poder combinar y conciliar el mundo
laboral, el mundo familiar y la escritura. Encontrar los momentos para escribir
y recuperar el tono de la novela cuando lleva unos días o semanas abandonada
por falta de tiempo. Y, tal vez al principio, confiar en la historia que tienes
en la cabeza, incluso cuando no confíes en ti mismo.
¿Qué libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
Quiero pensar que todos los libros que he leído a lo largo de mi vida me
han ido dejando un poso que, de una u otra manera, se ha ido reflejando en mi
estilo. Evidentemente, tengo un escritor de cabecera, que no es otro que
Francisco González Ledesma, el padre de la novela negra española. Sería
inmensamente feliz si fuera capaz de acercarme solo un diez por ciento a la
calidad de su prosa.
¿Cómo fue la experiencia de publicar tu primer libro?
Pues lo recuerdo como una mezcla de euforia y de vértigo. Mi idea no
pasaba por publicar mi primer libro pero, gracias al empuje de gente cercana,
fui capaz de dar el paso de lo privado a lo público. Y entonces se tiene la
sensación de «ya no hay marcha atrás»... Es como abrir la puerta de casa a
desconocidos: emocionante... y un poco aterrador. Pero, además, fue un
aprendizaje brutal en cuanto a edición, promoción y lidiar con la inseguridad.
¿Hay algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún
no has intentado?
Creo que, hasta ahora, he sido capaz de escribir lo que a mí me gusta. Me
encanta la novela negra con toques históricos. Ahora, después de cuatro
novelas, cada vez me cuesta más escribir relatos cortos. Pero sigo haciéndolo,
como participación en libros colectivos o en concursos literarios. Incluso he
sido capaz de escribir algún relato que podrías englobar en el género fantástico,
cuando no me gusta especialmente ese mundo. Y ahora estoy a punto de publicar
una novela corta que es una distopía y que nunca pensé que sería capaz de
escribir.
¿Tienes algún lugar especial donde te gusta escribir o donde
sientes más inspiración?
No. Escribo siempre en mi estudio. Es mi zona de confort. Pero es que no
tengo otra... Sí que es cierto que, cuando me voy unos días fuera de casa,
acostumbro a llevarme el portátil por si tengo tiempo de escribir algo. Pero
también es verdad que cuando estoy enfrascado en la escritura de una novela, la
inspiración me pilla más a menudo andando o yendo en moto que sentado... Cuando
tengo la novela entre manos, la llevo en la cabeza durante meses. Y cualquier
momento es bueno para desarrollar ideas. Escribir empieza mucho antes que
sentarte delante del teclado.
¿Hay alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o
leer?
Al escribir, no. Aunque sí que es cierto que muchas veces necesito tener
música tranquila de fondo. Como lector, sí que tengo la necesidad de leer un
rato antes de dormir. Aunque salga a cenar fuera y llegue tarde, aunque sean
las dos de la mañana, tengo que leer un poco para relajarme y dormir bien.
¿Eres más de escribir de día o de noche?
Generalmente, de día. Es cierto que en mi primera novela escribí bastante
después de cenar, pero ahora intento hacerlo siempre de día: a veces por la
mañana, a veces por la tarde. Depende de cuando encuentre el tiempo...
¿Eres disciplinado o caótico al trabajar?
Intento ser disciplinado, pero no siempre lo consigo... Además, hay
momentos del año en que me resulta muy difícil encontrar tiempo para escribir...
Soy profesor de secundaria y, por ejemplo, cuando llegan las evaluaciones me es
muy complicado sacar tiempo para la escritura.
¿Eres más lector o escritor?
Me considero, sobre todo, lector. Y un lector compulsivo, que necesita
tener cada día su tiempo para leer. Aunque escribí desde siempre, desde la
adolescencia, no publiqué nada hasta el año 2017. Quiero pensar que me estaba «entrenando»
para ello... Porque para poder escribir es imprescindible haber leído mucho.
¿Qué crees que necesita una historia para atrapar al lector desde
el principio?
Sobre todo, buenos personajes. Para mí son la clave de cualquier
historia. Sin personajes profundos y creíbles no hay historia que atrape. La
idea puede ser buenísima, la trama puede ser interesante, pero sin unos
personajes potentes, creo que todo se derrumba.
¿Qué esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Me gustaría que, cuando un lector llegue a la última página de la novela,
piense: «Ha valido la pena leer este libro»... Y también que le queden
preguntas... Que, al cerrar la tapa del libro, este le interrogue.
¿Cuál es tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la
lectura?
Recuerdo perfectamente el primer día que un libro me atrapó. Debía tener
doce años y era un sábado por la tarde. Aquel fue el primer día que cambié la
pelota por un libro... Los amigos llamaron a mi casa para salir a la calle a
jugar, pero yo les dije que no, que me quedaba leyendo... Había caído en mis
manos la novela Diez negritos, de
Agatha Christie, y no podía dejarla.
¿Cómo manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Escribo como satisfacción personal. Eso es lo único que busco... No me
mueve el ego ni nada por el estilo. Es cierto que cuando alguien te dice que ha
disfrutado con tu novela, el círculo se cierra y da sentido al esfuerzo que
significa escribir un libro. Si la crítica es negativa, pero bien argumentada y
te ayuda a mejorar, bienvenida sea.
¿Quiénes son las personas que más te han apoyado en tu camino como
escritor?
Mi esposa Núria, la que más. Sobre todo, porque me ha permitido el
espacio para hacerlo.
Evidentemente, lo primero es la familia y el trabajo, así que para poder
escribir necesitas robar tiempo a otras actividades... Y ella me ha permitido
tener ese tiempo y ese espacio.
¿Cuál es tu peor miedo como escritor?
Miedo creo que ninguno, ya que escribo porque quiero y porque disfruto
haciéndolo. Pero sí que es cierto que siempre que acabo una obra me asaltan
todas las dudas posibles sobre si vale la pena o es buena...
¿Alguna vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo
continuar?
No. A lo largo de mi vida he pasado temporadas sin escribir, pero, de una
u otra manera, ha sido una cosa habitual. Es cierto que desde que decidí
escribir novelas, porque antes solo me dedicaba a relatos cortos, estoy
disfrutando mucho más y siendo más constante.
¿Qué tipo de legado te gustaría dejar como autor?
Me parece demasiado pretencioso pensar en dejar un legado... Estoy
satisfecho con todo lo que he hecho en mi vida, a todos los niveles. Conseguir
que alguien disfrute y se emocione con lo que escribes, ya me parece mágico...
¿Qué le dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a
escribir?
«Sigue leyendo, sigue empapándote con cada una de las lecturas. Todas te
dejarán un poso que después, inconscientemente, se plasmará en lo que escribas».
Imagino que le diría algo así, aunque creo que ese «yo» del pasado se habría
acabado dando cuenta de que ese es el único camino para acabar siendo escritor.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir,
pero no sabe por dónde empezar?
Hay que tomarse la escritura como un disfrute, no como una obligación o
un sufrimiento. Si no, no tiene sentido.
De todo lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes
preferidos?
He convivido seis años con el inspector Pruna y ocho con Julia Rovira,
así que les tengo un cariño especial. Y, casualmente, ambos tienen una edad
parecida a la mía, recuerdan una infancia y una juventud muy similar a la mía y
tienen unos gustos musicales idénticos a los míos...
Y para acabar. ¿Quién es realmente Albert Villanueva?
Albert Villanueva es una persona que ha dedicado más de cuarenta años al
mundo de la educación y que ha aprendido que la clave para ser feliz es poner
pasión en todo lo que haces.
Muchas gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha
sido un honor poder conocerte un poquito mejor.
Entrevista hecha por María R. Samón

1 comments:
Cuando estaba leyendo la entrevista, entendia tu voz en el cespéd de Gran Sol 😉. Que ‘la voz detrás de la pluma’ tenga muchas ideas más, Mucha suerte en todo lo que haces y escribes, Albert. Seria capaz de leer y entender tus libros Como extranjera?
Publicar un comentario