LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA MARTA MARÍN
Hoy, en «La voz
detrás de la pluma», nos acompaña Marta Marín. Bienvenida y gracias por
aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.
¿Qué te
inspiró a convertirte en escritora?
Desde pequeña
me ha encantado leer y escribir, siempre supe que algún día escribiría mi
propio libro. Una saga que me inspiró mucho a la hora de dar mis primeros pasos
fue Crepúsculo.
¿Cómo
nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una
escena?
Yo soy una
escritora de mapa, necesito tener muy clara la estructura de la novela antes de
empezar a darle vida. Todo lo que me rodea es una fuente de inspiración y mis
historias realmente surgen de varias ideas que se complementan a las que
después me encargo de dar forma.
¿Qué
parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?
La parte que
menos me gusta es precisamente eso, darle vueltas la cabeza hasta que todo
encaja a la perfección. Sin embargo, lo más bonito es que luego los personajes
cobran vida y todo fluye.
¿Cómo
manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?
Cuando aparece
el bloqueo del escritor, normalmente, en mi caso es porque no tengo claro qué
quiero escribir. Por eso, lo que hago es levantarme y seguir con mi vida.
Prefiero esperar a que se me ocurra ese «algo» que le da sentido a todo durante
el día a día, no frente a la hoja en blanco. No tengo ninguna prisa.
¿Cuál ha
sido el mayor reto que has enfrentado como escritora?
Precisamente mi
mayor reto como escritora lo estoy enfrentando ahora mismo. Llevo años con el
libro que estoy escribiendo en este momento. Ha tenido muchas versiones porque
ninguna terminaba de convencerme, pero creo que ya lo veo todo un poco más
claro. Espero conseguir sacarlo pronto, tengo muchísimas ganas.
¿Qué
libro o autor ha influido más en tu estilo literario?
Uno que me ha
influenciado mucho es A tres metros sobre el cielo, de Federico Moccia.
Me encanta cómo queda esa aventura plasmada sobre el papel y amo a Step, el
protagonista.
¿Cómo fue
la experiencia de publicar tu primer libro?
Fue maravilloso
cuando me enviaron el manuscrito corregido y maquetado y el diseño de las
pastas. También lo pasamos muy bien el día de la fiesta de presentación del
libro, no lo olvidaré nunca. Te das cuenta de que tu proyecto sale por fin de
tu ordenador para que la gente pueda descubrirlo, y eso es muy bonito y
emocionante.
¿Hay
algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?
Lo cierto es
que no, ya he encontrado mi estilo propio y lo disfruto muchísimo. Si sintiera
la necesidad de experimentar con un nuevo género, seguramente sería en un
relato corto, un formato que también me gusta mucho.
¿Tienes
algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?
Me encanta
escribir en la casa que tienen mis padres en un pueblo de la sierra de Madrid.
Fue ahí donde me lancé a escribir por primera vez. Me inspira la tranquilidad,
el café y, si el tiempo lo permite, una ventana abierta.
¿Hay
alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?
Mi
única manía es que, antes de empezar, me tiene que gustar mucho lo que tengo en
mente. En lo que leo y escribo no puede faltar el amor, pero sin llegar a
resultar pasteloso, algo de acción y, por supuesto, sorpresas que el lector no
se espera. Si no es así, soy incapaz de escribir o leer.
¿Eres más
de escribir de día o de noche?
Como lo hago
por afición, escribo cuando encuentro tiempo. Es cierto que soy bastante
dormilona, así que suelo hacerlo de día.
¿Eres
disciplinada o caótica al trabajar?
Un
poco de ambas: caótica para crear y dejar que las emociones tomen el control
del proyecto, pero hay que ser disciplinada para conseguir terminar.
¿Eres más
lectora o escritora?
Ambas cosas van
de la mano. Leer me enseña y me inspira, mientras que escribir es literalmente
mi refugio.
¿Qué
crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?
El principio y
el final son lo más importante, no pueden ser solo un capítulo más. A mí me
gusta decir que la historia debe poder representarse gráficamente como una
línea recta. La clave es desvelar la información gradualmente sin vueltas
innecesarias, subtramas sin trascendencia, cabos sueltos o contradicciones en
los personajes.
¿Qué
esperas que tus lectores se lleven de tus libros?
Mi única
ambición es hacerles sentir cosas. Pongo mucho empeño en que empaticen con los
protagonistas, odien con todas sus ganas a los antagonistas, se enamoren, se
enfaden, se rían, lloren y, sobre todo, se sorprendan muchísimo con el final.
Si sales ileso de un libro, es que nunca has entrado.
¿Cuál es
tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?
Recuerdo
encontrarme en mi habitación con los libros de Kika Superbruja, que fueron lo
primero que leí, y también escribiendo pequeños cuentos.
¿Cómo
manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?
Escribo lo que
a mí me gustaría leer y me divierto mucho haciéndolo. Es cierto que existe un
trabajo previo de aprender a escribir bien ―propiamente dicho― pero, por lo
demás, las críticas son meras opiniones personales.
¿Quiénes
son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritora?
Mi familia y
mis amigas. Leen mis libros, me los corrigen, me apoyan, me dan su opinión y
sus consejos, incluso sus parodias, y es cuando mi historia comienza a volverse
un poquito más real.
¿Cuál es
tu peor miedo como escritora?
Mi mayor miedo
es que, por falta de tiempo o de energía, no vuelva a encontrarme con una
historia y unos personajes que me ericen la piel tanto como los que he creado
hasta ahora y no volver a sentir esa emoción cuando mis dedos vuelan sobre el
teclado y se me forma una sonrisa en la cara.
¿Alguna
vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?
Jamás he
pensado en dejar de escribir. Sí me ha resultado muy complicado a veces por los
estudios y el trabajo, pero al final es una terapia a la que siempre vuelvo
cuando más me hace falta.
¿Qué tipo
de legado te gustaría dejar como autora?
Me gustaría
dejar historias que las personas sientan como parte de su propia vida y
personajes a los que puedan recurrir para reencontrarse cuando se sientan
tristes o en un momento de bajón.
¿Qué le
dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?
La
animaría a que continuara haciéndolo, porque la escritura le va a demostrar su
valor, le va a levantar el ánimo y la autoestima, le va a ayudar a evadirse y
le hará vivir algunos de los mejores momentos de su vida.
¿Qué
consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por
dónde empezar?
Le
diría que no dudara en hacerlo, pero no para hacerse famoso ni convertirse en bestseller,
sino por él mismo. Que creara una buena historia y unos personajes increíbles
en su mente y luego se animara a darles vida sin miedo a equivocarse ni a lo
que puedan decir. Después, una vez haya encontrado lo que le define, le diría
que se olvidara de editoriales y de vender el libro a quien solo lo compra por
compromiso.
De todo
lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?
Si
tengo que elegir, diría que mi novela preferida es Si te enamoras, pierdes,
porque tiene todos los ingredientes que yo considero fundamentales. Sobre los
personajes. Creo que he conseguido retratar muy bien a Diego, Nora y Sergio,
pero hay uno que me robó el corazón desde que le conocí: John, inspirado en el
chico que me gustaba en el instituto.
Y para
acabar. ¿Quién es realmente Marta Marín?
Marta
es una chica madrileña normal, luchadora y perseverante. Es muy segura en
cuanto a ella misma y lo que quiere, pero insegura cuando se trata de los
demás. Por eso, para que nadie pueda hacerla dudar de sí misma, tiene muy claro
qué le desgasta y qué le recarga de energía y, sobre todo, tanto sus virtudes
como sus defectos.
Muchas
gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder
conocerte un poquito mejor.
Entrevista
hecha por María R. Samón

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