5 oct 2025

 




LA VOZ DETRÁS DE LA PLUMA: VÍCTOR FERNÁNDEZ CORREAS

Hoy, en «La voz detrás de la pluma», nos acompaña Víctor Fernández Correas, escritor de novela histórica y experto en Carlos V. Bienvenido y gracias por aceptar compartir parte de tu valioso tiempo con nosotros. Empecemos.

¿Qué te inspiró a convertirte en escritor?

Escritor, escritor... me considero autor, que ya es bastante. Y lo de escribir viene por la inquietud e ilusión de dar salida a todas esas historias y personajes que tenía en la cabeza fruto de lecturas de todo tipo: novelas, ensayos, etcétera. Podría decir que fue algo así como «a ver qué sale», y hasta la fecha han salido cinco novelas y una sexta en camino más una inédita, y colaboraciones en diversas antologías.

 

¿Cómo nace una historia en tu mente? ¿Empiezas por un personaje, una idea o una escena?

Lo primero que hago es construir la historia, lo que implica conocer su circunstancia y la época en que se desarrolla. Una vez reunida la documentación necesaria, entonces procedo a construir los personajes tanto principales como secundarios y los perfilo según las características que han de tener, aunque ellos mismos se encargan de desarrollarlas a lo largo de la novela. Una vez definidos estos pilares, entonces procedo a realizar una escala por capítulos y las escenas que los componen, así como los personajes que intervienen en ellas.

 

¿Qué parte del proceso creativo disfrutas más y cuál menos?

Todos, porque todos son igual de importantes. Contar de entrada con una buena base documental te permite después abordar con garantías el desarrollo de la novela, pues así basta con buscar cosas concretas o aspectos relacionados con las escenas o capítulos. El armazón ya está definido. En cuanto al proceso de escritura, ¡qué decir! Me encanta «desconectar» del mundo y sumergirme en el de la novela que tengo entre manos y vivirlo como si fuera el mío, sentirme uno más de los personajes.

 

¿Cómo manejas el bloqueo del escritor cuando aparece?

Adelanto escenas o capítulos. Es algo que tengo claro desde que comencé a darle a la tecla, y lo sigo cumpliendo a rajatabla. Suele ocurrirme en casos concretos, y la novela que tengo entre manos no es una excepción, así que suelo afrontar escenas o capítulos que vendrán después para, de esta manera, no perder el hilo de la historia mientras se me ocurre la manera de desatascarla capítulos atrás.

 

¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado como escritor?

La tribu maldita. La labor de documentación fue brutal, pero tampoco fue menor construir un lenguaje basado en gruñidos y sonidos guturales, tal y como demuestran las evidencias científicas de la historia y el momento en que se desarrolla; ni mucho menos contar una historia muy limitada —hace cerca de 450.000 años—, pues estamos hablando de homínidos, con todo lo que eso implica y la época y mundo en el que vivían.

 

¿Qué libro o autor ha influido más en tu estilo literario?

Quieras o no, al final acabas siendo resultado de lo que has leído, y son muchos los autores, tanto conocidos como no tanto, que me han influido con sus obras. En cuanto a libros, acaba ocurriendo lo mismo. Por eso, cuando me preguntan por esta cuestión, siempre cito a don Miguel Delibes, cuyas obras no solamente han cimentado una visión concreta del mundo a la hora de escribir, sino que también recurro a ellas cuando me atoro o, como has preguntado antes, me encuentro con un bloqueo en un momento concreto.

 

¿Cómo fue la experiencia de publicar tu primer libro?

Qué te voy a contar... Ya el simple hecho de que una editorial como entonces La Esfera de los Libros decidiera apostar por la primera novela que había escrito, me pareció suficiente como para cantar aquello de felicidá, da da, con acento en la a, que cantaba la gran Rafaella Carrà. Lo demás, lo de siempre: visitar librerías y centros comerciales y hacer fotos sin par de lugares donde encontraba la novela. Y siempre no dejar de sorprenderme de que esa novela la hubiera escrito yo.

 

¿Hay algún género que te gustaría explorar en el futuro y que aún no has intentado?

Quizás algún día me anime con el género fantástico, la ciencia ficción. Esta cabecita nunca para de pensar cosas...

 

¿Tienes algún lugar especial donde te gusta escribir o donde sientes más inspiración?


Ninguno. Suelo decir que tengo gran capacidad para abstraerme esté donde esté, así que puedo encender el portátil en cualquier lugar y ponerme a escribir. Eso sí, suelo recurrir a música para ayudarme a conseguir ese grado de abstracción.

 

¿Hay alguna manía o costumbre curiosa que tengas al escribir o leer?


No suelo tener ninguna tara. Bastante tengo conmigo mismo 😉

 

¿Eres más de escribir de día o de noche?

Me gusta escribir de noche, pero más por motivos de horarios, pues durante el día trabajo, así que me queda la noche para pasar un buen rato, pues antes el teclado lo utilizo para trabajar. Si puedo, los fines de semana soy más de escribir por la tarde, aunque algunas mañanas, si me veo con ganas, tampoco las desperdicio.

 

¿Eres disciplinado o caótico al trabajar?


Muy disciplinado. He de tenerlo todo bien amarrado y estructurado antes de afrontar la historia que tenga entre manos. Para eso tiro de libretas para personajes, documentación y escenas y capítulos, a las que recurro en cada momento. Y siempre, siempre llevo encima una agenda para apuntar todo aquello que se me vaya ocurriendo.

 

¿Eres más lector o escritor?

Ambas. Soy de la opinión de que la lectura es la gasolina que te permite recorrer kilómetros a la hora de escribir, así que leer es fundamental para tomar ideas, ver nuevas perspectivas o comprobar de qué manera afrontan distintos retos otros compañeros y amigos.

 

¿Qué crees que necesita una historia para atrapar al lector desde el principio?

Que la historia sea buena y contar con unos buenos personajes que se la cuenten al lector. A partir de ahí, caminante no hay camino...

 

¿Qué esperas que tus lectores se lleven de tus libros?

Que la lectura les haya merecido la pena y hayan pasado buenos momentos gracias a las novelas que he escrito. No puedo aspirar a más.

 

¿Cuál es tu recuerdo más antiguo relacionado con los libros o la lectura?

Un ejemplar de Los últimos días de Pompeya, de Edward Bulwer-Lytton que había por casa y que desde muy pequeño, y no sé por qué, me llamó la atención. Ni que decir tiene que fue el primer libro leí. Por cierto, todavía lo conservo.

 

¿Cómo manejas las críticas a tus libros o a tu trabajo?

Tienes que ser siempre consciente de que, una vez las obras salen de tus manos, ya son propiedad del lector, y sólo a él le corresponde decir qué le han parecido. Hace varios días, un lector me confesó que Hambre de gloria, mi última novela, se le hizo bola y no la pudo acabar. Estuvimos hablando un buen rato, y al acabar le di las gracias por haberla escogido como lectura. Luego otros la ponen por las nubes. Cada lector es un mundo y sus impresiones son libres y propias. Es quien da sentido a este mundo, así que su opinión siempre hay que tenerla en cuenta porque te permite tomar el pulso a las novelas que publicas.

 

¿Quiénes son las personas que más te han apoyado en tu camino como escritor?

Por encima de todas, mi pareja. No es un mundo sencillo, pues exige sacrificios, y que esté siempre a tu lado es un respaldo que no tiene precio. Luego, la familia, que también ayuda lo suyo. También hay amigos escritores que en su momento fueron fundamentales para que hoy esté aquí. Si tengo que nombrar a dos, no tengo dudas: Mario Escobar y mi tocayo Víctor del Árbol. Ellos saben por qué. Y Carolina Molina. Hay momentos que, pase lo que pase, nunca se olvidan.

 

¿Cuál es tu peor miedo como escritor?

Que no tenga nada que contar. Ese día cerraré el chiringuito y a otra cosa, mariposa.

 

¿Alguna vez sentiste que querías dejar de escribir? ¿Qué te hizo continuar?

Lo he vivido. Hubo una época que decidí arrojar la toalla y dije hasta aquí he llegado porque me sentía perdido y sin ganas de escribir. Fue entonces cuando esas dos primeras personas a las que me he referido pusieron de su parte para que volviera a tener ganas de tomar un bolígrafo y contar nuevas historias.

 

¿Qué tipo de legado te gustaría dejar como autor?

Hay que ser realista: si grandes figuras de la literatura ya están cayendo en el olvido, por desgracia, ¿a qué legado puede aspirar un autor como yo? Me conformaría con que, pasados los años cuando ya no esté por aquí, algún lector descubriera algo de lo que he escrito y lo leyera. ¡Que ya es!

 

¿Qué le dirías hoy al «tú» del pasado que apenas comenzaba a escribir?


¿Has visto como sí podías?

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere comenzar a escribir, pero no sabe por dónde empezar?


Que lea mucho, que no deje de hacerlo; y que, si tiene inquietud o necesidad de contar historias, que pruebe a hacerlo, que no se quede con las ganas. Hay que intentarlo siempre, no quedarte con la duda o el resquemor.

 

De todo lo que has escrito, ¿tienes alguna novela o personajes preferidos?


Sería difícil quedarme con alguna, pero La conspiración de Yuste es la primera novela, y siempre le guardas un cariño especial. En cuanto a personajes, tengo uno, pero es la protagonista de una novela inédita, y no creo que vea la luz. Es un personaje femenino que deja huella. Quienes han leído el manuscrito me preguntan a menudo por Adelita ―su nombre es Adela Timón―, lo que me agrada, pues veo que les dejó poso. Quien sabe...

 

Y para acabar. ¿Quién es realmente Víctor Fernández Correas?

Alguien que aspira a escribir y a divertirse haciéndolo.

 

Muchas gracias por tu presencia en «La voz detrás de la pluma». Ha sido un honor poder conocerte un poquito mejor.

¡Gracias a ti! El honor ha sido mío por permitirme la oportunidad. Y no dejes de contar historias.

 

Entrevista hecha por María R. Samón

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